Los secretos de Dumbledore, la mejor de la trilogía.

Los secretos de Dumbledore

Es simplista poder pensar que la nueva trilogía del Wizarding World, el universo que antecede lo que vimos en Harry Potter, es solamente una sola historia, es más compleja que un joven atormentado por el abandono o una historia de amor.

Lo que me queda claro es que tanto “Animales fantásticos y donde encontrarlos” y “Los crímenes de Grindewald” no sabían qué rumbo tendrían. El personaje que habían planteado con Credence, que creíamos sería el central, incluyendo uno de los sucios secretos de la familia Dumbledore, aunque tenía personalidad, no tenía rumbo. El romance Tina/Newt, la verdad es que sin personalidad, sin química y si estaban o no junto pues daba igual. El camino que había tomado Queenie al final de la segunda entrega fue absurdo y digamos que el inicio en estas dos primeras partes era ambiguo.

Con “Los secretos de Dumbledore” la historia comienza a tomar una personalidad, aún no tiene el rumbo que debería. Esta tercera parte se encarga de cerrar los hilos que las otras dos habían creado fallidamente. Aquí todo se enfoca en la imposibilidad que Albus tiene para matar a Gellert. Aunque debo aceptar que Newt Scamander no es mi personaje favorito, aquí es el conducto de Dumbledore para derribar el plan de Grindewald para dividir al mundo mágico.

La subtrama sobre las ideologías totalitarias y las políticas divisoras es interesante y aunque es apenas una ligera exploración, creo que es un gran reflejo de la sociedad tan dividida en la que nos hemos convertido. Pienso que si la historia se comienza a ir más por ese lado puede que sea un camino correcto.

Recordemos que estas historias, desde la segunda parte, son historias mucho más adultas. No están enfocadas en los niños y aunque sí tienen elementos que la podrían llevar por ese lado, todo eso ha sido disminuido en beneficio del desarrollo más político de los personajes principales; que es aquí donde falla tremendamente “Los secretos de Dumbledore”.

El guion de Steve Kloves se toma el tiempo de cerrar historias y arcos dramáticos, eso lo arrastra toda la película; al mismo tiempo da la sensación de que quiere abarcar mucho, pero no hay de otra, se deben de concluir y arreglar lo que los guiones de Rowling, sin Kloves; hicieron.

Ahora, muchos dicen que no hay secretos de Dumbledore y que el título es un mero bait para atraer al espectador, sin embargo, no es así. Recordemos el libro que escribe Rita Skeeter en la saga de “Harry Potter”, según este libro habla sobre qué Dumbledore mató a su hermana a propósito y aquí lo aclaran. Me refiero a que ahondan en la problemática familiar de Albus y su hermano Aberfoth, los conflictos que los llevaron al distanciamiento que se veía en HP.

La película en términos generales es lenta porque se toma el tiempo necesario de concluir personajes e historias y trata de abrir los nuevos hilos que serán centrales en las próximas dos entregas. No es mala, pero se sigue sintiendo como una película de transición y, para ser una tercera parte, eso va en detrimento de su arco narrativo.

Los secretos de Dumbledore no sólo son los de Albus, es lo que engloba a toda su familia. Está llena de conflictos familiares, amorosos, política y corrupción… tiene de todo. En lo personal a mí me ha gustado y creo que es la mejor de las tres, porque se ha deshecho de los pesos que la bajaban en su historia y hasta ahora se enfoca en tomar un rumbo fijo.

Luis Toriz

web: https://cineofata.blogspot.com/
Twitter: @JonathanToriz
Facebook: @CDesclasificandoElCine
Instagram: @elultimovivo

The northman, Hamlet actualizado

El año 2015 se hablaba de una película lo bastante terrorífica que no te dejaría dormir. “La bruja”, comenzó a dar de qué hablar y a dividir opiniones. El naturalismo en contraste con lo oscuro de la historia folclórica anglosajona y lo que veíamos en pantalla se yuxtaponía con lo bello de la fotografía de Jarin Blaschke. Paisajes abiertos y tomas amplias en su naturaleza más silvestre y planos cerrados cuando se enmarcaba la más visceral reacción humana en conjunto con la música de Mark Corven, creaban una atmósfera apremiante, claustrofóbica y psicológicamente terrorífica.

Cuatro años después “El faro” (2019) era una apuesta arriesgada de cine de género. Robert Eggers volvía a jugar con las mitologías oscuras y populares para contar un relato poco usual que llevara al espectador a un límite del cual no pudiera regresar en ningún momento. Su puesta en escena era tan atractiva como perturbadora con ese blanco y negro que nos colocaba precisamente ahí, en la Maine de principios del siglo XX con una pareja de guardias de un faro. Ambos huían de algo y se vieron traicionados por sus propios miedos y deseos carnales.

El director volvía a trabajar con su equipo ya conocido de “La bruja”. Mark Corven en la música y Jarin Blashcke en la cinematografía. El trabajo fue arriesgado, sin embargo mantenía una forma autoral importante, acaparante y absorbente, para muchos dañina al espectador.

DE LA AUTORALIDAD A LOS GRANDES ESTUDIOS.

No pasaba de terminar el furor de su película anterior cuando se hablaba ya de su nuevo proyecto: “El hombre del norte”.

Su dupla como guionista con Sjón, escritor de “Lamb” (ganador en Cannes, 2021) de Valdimar Johansson y la fotografía de Jarin Blaschke logran resultados apabullantes. Esta Trinidad director/guionista/ fotógrafo, eran cruciales para lo que Eggers pretendía contar, la historia de venganza más brutal.

Una actualización de la historia de Hamlet por ratos libre y por otros apegada, pero Eggers se decanta por la venganza más silvestre, visceral; desalmada para la sublimación de los miedos y las traiciones por medio también de los rituales paganos vikingos para no dejar de lado su sello y pasión por las creencias espirituales de los personajes que trata de plasmar.

Amleth (Alexander Skarsgård) queda huérfano de padre cuando su propio tío lo asesina. Perseguido y con el duelo en el corazón, huye y jura vengarse de aquellos que le arrebataron a su familia, su derecho al trono y su dignidad como hijo.

Si algo me daba miedo de esta película era que, de alguna manera representaba un cambio interesante para Robert Eggers. En tamaño de producción, reparto, ingreso, expectativas… todo de pronto se volvió más grandilocuente para un realizador que hasta hace poco aún era independiente.

LA VISIÓN DEL AUTOR

Muchas veces pasa que al dar este salto de la independencia creativa a los grandes presupuestos de las productoras más imponentes, en este caso: Universal Pictures; los realizadores pierden demasiado de su esencia con tal de tener una mayor visibilidad y así conseguir aún más credibilidad en cuanto a su visión, proyectos y estilo.

Esta disolución autoral que muchos sufren me quedó claro con un director como Yorgos Lanthimos con “La favorita” (2018); donde vemos una visión manipulada, contenida y atenida al gran estudio, que fue Fox Searchlight. Aunque no deja de tener su visión, con el hecho de que pueda ser vista por las masas y por supuesto, tomada en cuenta por la temporada de premios, tenemos una historia flácida, caricaturizada, pero también una visión de estilo minimizado.

Lo que no le pasa a Robert en “The northman”. En ningún momento vi comprometida su forma y fondo. El realizador con este tercer largometraje logra una poderosa grandilocuencia visual para contar una historia trágica de venganza que para nada es una historia feliz. Combina el folclore islandés nórdico con la obra shakespiriana Hamlet. Esta fusión la hace, obviamente bien llevada a cabo, uno de los trabajos más imponentes e importante de Eggers. Pareciera que el director logró combinar su visión con los objetivos taquilleros del estudio para no perder su firma autoral como director y lograr atraer a las masas.

“The northman” tiene las más bestiales batallas, paisajes nórdicos que te dejan con la boca abierta y una música, donde trabaja con dos compositores nuevos (Sebastián Gainsborough/The handmaid) y (Robin Carolan), que ambos por momentos logran aumentar lo épico de las imágenes y las actuaciones a niveles bestiales con tambores, cuerdas y pianos en sus notas más guturales, que, como sabemos; la venganza viene desde lo más adentro de las entrañas. La música se siente como un clamor por exorcizar los demonios que reclaman la sangre y lo que no pudo ser por un robo de familia, identidad y posición.

“The northman” logra lo que con muy pocos realizadores he visto. Hacer respetar su visión y forma autoral ante los grandes estudios, al mismo tiempo de complacerlos. Aunque el mismo realizador ha dicho que sí, su visión de la historia fue ligeramente cambiada para fines comerciales, defendió siempre la esencia de lo que sus dos filmes anteriores representaban: el sello de un autor de cine Art house horror que ha sabido mezclar el terror y el arte con el fin de llevarlo al cine más comercial posible, pero sin traicionarse a sí mismo, pero tampoco morir en el intento.

Por Luis Toriz
Sitio web: https://cineofata.blogspot.com/
Twitter: @JonathanToriz
Facebook: @CDesclasificandoElCine
Instagram: @elultimovivo

Litigante, el dolor de la pérdida anunciada

Cómo dice el poeta Mario Benedetti:

“Hay partidas, adioses de los que no volvieron ni volverán. Aun en las mejores y conquistadas alegrías, sobreviene de pronto un vacío y nos quedamos taciturnos, solos, tiernamente desolados”

La ausencia es como un fantasma que duele. Es algo que aún se siente pero que ya no está, lo cercenaron de nosotros, pasiva o agresivamente, sin embargo, la falta de eso que tuviste y ya no, duele.

Litigante es un film de Franco Lolli que personalmente me ha dolido demasiado. Los temas que aborda son difíciles y complicados de llevar con éxito en una película, no obstante el director se luce con una naturalidad al contar la relación entre una madre y su hija cuando una de ellas está a punto de morir de un cáncer terminal.

Franco Lolli lleva a cabo una puesta en escena sobriamente montada, pero también sombríamente desarrollada. Se nota a leguas que el director ha querido plasmar una pesadumbre familiar e íntima que colocara al espectador en una posición vulnerable en cuanto al duelo y la pérdida anunciada de alguien.

No quiero que se mal entienda esto, la película es extraordinaria, contiene una naturalidad en sus temas lo suficientemente efectiva como para creer que la dinámica que ves ahí es real. Lolli ha decidido, con su puesta en escena, no dar tregua a los personajes y tampoco a quien los ve. Muchos se verán identificados en las dinámicas familiares que ahí se ven, en la peleas, los desacuerdos, pero también las expectativas que los padres tienen sobre los hijos, esas que se cumplieron y que no se dicen, al mismo tiempo que las que no se alcanzaron y se gritan en el patio trasero… todo eso se ve y su realizador lo hace con una naturalidad apabullante.

¡Brutal!

Litigante formó parte de La semana de la Crítica en el Festival de Cannes en 2019 y ya se estreno en nuestro país.

SINOPSIS

Silvia, madre soltera y abogada, está al borde de una crisis nerviosa. Debe dividir su tiempo entre cuidar a su hijo pequeño, acompañar a su madre enferma y defenderse de una acusación por corrupción. Justo en ese momento, cuando menos se lo espera, el amor llama a su puerta por primera vez en años

Luis toriz

Por Luis Toriz
Sitio web: https://cineofata.blogspot.com/
Twitter: @JonathanToriz
Facebook: @CDesclasificandoElCine
Instagram: @elultimovivo