Adam: Mujeres en Casablanca

La prácticamente recién directora marroquí, Maryam Touzani, hace su llegada a pantallas en territorio mexicano con su ópera prima “Adam: Mujeres en Casablanca”, dónde hace un acercamiento muy íntimo de dos vidas en Casablanca y sus dificultades.

Abla (Lubna Azabal) es dueña de una modesta panadería local desde su casa en Casablanca, donde vive sola con su hija Warda (Douae Belkhaouda), de 8 años. Cuando una joven embarazada llama a su puerta, Samia (Nisrin Erradi), Abla está lejos de imaginar que su vida cambiará para siempre.

La vida no es fácil, y menos si te encuentras en situaciones precarias. “Adam” es una historia sutilmente feminista esmerada en dar todo el protagonismo posible a las situaciones que viven las mujeres y aún más en un país como Marruecos. Sin embargo, no es una historia de protesta, en su lugar propone un acercamiento muy íntimo a las vivencias de la directora Maryam Touzani mostrando tiernos y emotivos momentos. Pero conforme la película nos comienza a sentir cómodos, te vuelve a dar una fuerte sacudida de realidad en la que uno siempre tiene la decisión de evitar o afrontar los problemas.

Esta cinta que formó parte de la selección oficial del Festival de Cannes 2020, demuestra su gran potencial artístico y primerizo con ánimos de evolucionar. Como toda ópera prima, siempre hay detalles que resaltan en la “novatada” y en este caso es su ritmo con repetición de conflictos y un clímax que se manifiesta con poca preparación. A pesar de sus carencias evolutivas de argumento, no resta el valor dramático que relata a través de las vidas de Alba y Warda quienes han experimentado situaciones sumamente difíciles y ambas dependen de cada una para superarlo.

Con una producción limitada, pero completamente aprovechada se rodea de entornos tristes, pero con rayos de luz que nos guían a una esperanza que depende de nosotros alcanzar. La fotografía se evoca a planos constantemente cerrados para ser partícipes de estos sentimientos enclaustrados que residen en estas mujeres. Un dato curioso a tomar en cuenta de este filme es su casi nulo uso de música y que solamente aparece en momentos precisos para un mejor impacto dramático.

El verdadero plato fuerte de esta película son las actuaciones de Lubna Azabal y Nisrin Erradi, quienes hacen una mancuerna que se va desarrollando cada vez que ambas comparten escena. Un emotivo y duro desenvolvimiento de presenciar.

“Adam: Mujeres en Casablanca” es una cinta que apuesta poco y logra bastante. Poniendo en el radar el cine marroquí de directoras emergentes que merecen ser escuchadas. Sin duda, una oferta alternativa y más “relajada”.

¡YA EN CARTELERA!
Cortesía @CaloumaFilms

Por Marks Caudillo

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Llega el Festival de Cine Europeo 2022 a Cineteca Nacional

Creatividad. Diversidad. Inclusión. Son los ejes rectores del Festival de Cine Europeo, un evento internacional anual que reúne una amplia selección de películas del viejo continente, mismas que han tenido éxito en su país de origen.

Este evento fomenta la exhibición de filmes que no siempre encuentran un escaparate para su exhibición, aún con el aval de festivales de la más alta categoría. Organizado por la Unión Europea a través de sus filiales en todo el mundo, el festival celebra la diversidad cultural de está parte del mundo.

En la conferencia de prensa representada por figuras como el embajador de la Delegación de la Unión Europea, Gautier Mignot, y el director de Difusión y Programación de la Cineteca Nacional, Nelson Carro, se confirmó que este año el festival regresará a las salas  tradicionales con una programación que incluye una veintena de películas que abarcarán el drama a la recreación de época, nuevas generaciones, la xenofobia, la inmigración, el pasado reciente y de las reflexiones políticas hasta temas como la migración a través de cintas que evidencian la riqueza y pluralidad del arte cinematográfico europeo.

Cineastas como Pilar Palomero, Malgorzata Szumowska, Miroslav Mandić, Ivan Ostrochovský y Arash T. Riah nos llevarán por los rincones de España, Polonia, Dinamarca, Eslovaquia, República Checa entre otros varios países a partir del 12 al 22 de mayo en la Cineteca Nacional.

Si no te encuentras dentro de la Área Metropolitana, no te preocupes, ya que se sumarán dos circuitos nacionales de exhibición que presentarán 10 de los títulos participantes de este año.

Circuito 1:

Cineteca Tamaulipas / 30 de mayo al 9 de junio

Cineteca Mexiquense / 1° al 10 de junio

Universidad Autónoma de Aguascalientes / 20 al 29 de junio

Ivec Veracruz / Galería de Arte Contemporáneo de Xalapa / 22 al 26 de junio

Cineteca Tijuana / 12 al 22 de junio

Circuito 2:

Cineteca Sonora / 1° al 10 de junio

Cineteca Rosalío Solano de Querétaro / 15 al 26 de junio

Cineteca Guadalajara / 30 de junio al 10 de julio

Cineteca Nuevo León / 18 al 27 de julio

Cineteca Alameda San Luis Potosí / 05 al 14 de agosto

Consulta la cartelera CINETECA NACIONAL

Por Marks Caudillo

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The northman, Hamlet actualizado

El año 2015 se hablaba de una película lo bastante terrorífica que no te dejaría dormir. “La bruja”, comenzó a dar de qué hablar y a dividir opiniones. El naturalismo en contraste con lo oscuro de la historia folclórica anglosajona y lo que veíamos en pantalla se yuxtaponía con lo bello de la fotografía de Jarin Blaschke. Paisajes abiertos y tomas amplias en su naturaleza más silvestre y planos cerrados cuando se enmarcaba la más visceral reacción humana en conjunto con la música de Mark Corven, creaban una atmósfera apremiante, claustrofóbica y psicológicamente terrorífica.

Cuatro años después “El faro” (2019) era una apuesta arriesgada de cine de género. Robert Eggers volvía a jugar con las mitologías oscuras y populares para contar un relato poco usual que llevara al espectador a un límite del cual no pudiera regresar en ningún momento. Su puesta en escena era tan atractiva como perturbadora con ese blanco y negro que nos colocaba precisamente ahí, en la Maine de principios del siglo XX con una pareja de guardias de un faro. Ambos huían de algo y se vieron traicionados por sus propios miedos y deseos carnales.

El director volvía a trabajar con su equipo ya conocido de “La bruja”. Mark Corven en la música y Jarin Blashcke en la cinematografía. El trabajo fue arriesgado, sin embargo mantenía una forma autoral importante, acaparante y absorbente, para muchos dañina al espectador.

DE LA AUTORALIDAD A LOS GRANDES ESTUDIOS.

No pasaba de terminar el furor de su película anterior cuando se hablaba ya de su nuevo proyecto: “El hombre del norte”.

Su dupla como guionista con Sjón, escritor de “Lamb” (ganador en Cannes, 2021) de Valdimar Johansson y la fotografía de Jarin Blaschke logran resultados apabullantes. Esta Trinidad director/guionista/ fotógrafo, eran cruciales para lo que Eggers pretendía contar, la historia de venganza más brutal.

Una actualización de la historia de Hamlet por ratos libre y por otros apegada, pero Eggers se decanta por la venganza más silvestre, visceral; desalmada para la sublimación de los miedos y las traiciones por medio también de los rituales paganos vikingos para no dejar de lado su sello y pasión por las creencias espirituales de los personajes que trata de plasmar.

Amleth (Alexander Skarsgård) queda huérfano de padre cuando su propio tío lo asesina. Perseguido y con el duelo en el corazón, huye y jura vengarse de aquellos que le arrebataron a su familia, su derecho al trono y su dignidad como hijo.

Si algo me daba miedo de esta película era que, de alguna manera representaba un cambio interesante para Robert Eggers. En tamaño de producción, reparto, ingreso, expectativas… todo de pronto se volvió más grandilocuente para un realizador que hasta hace poco aún era independiente.

LA VISIÓN DEL AUTOR

Muchas veces pasa que al dar este salto de la independencia creativa a los grandes presupuestos de las productoras más imponentes, en este caso: Universal Pictures; los realizadores pierden demasiado de su esencia con tal de tener una mayor visibilidad y así conseguir aún más credibilidad en cuanto a su visión, proyectos y estilo.

Esta disolución autoral que muchos sufren me quedó claro con un director como Yorgos Lanthimos con “La favorita” (2018); donde vemos una visión manipulada, contenida y atenida al gran estudio, que fue Fox Searchlight. Aunque no deja de tener su visión, con el hecho de que pueda ser vista por las masas y por supuesto, tomada en cuenta por la temporada de premios, tenemos una historia flácida, caricaturizada, pero también una visión de estilo minimizado.

Lo que no le pasa a Robert en “The northman”. En ningún momento vi comprometida su forma y fondo. El realizador con este tercer largometraje logra una poderosa grandilocuencia visual para contar una historia trágica de venganza que para nada es una historia feliz. Combina el folclore islandés nórdico con la obra shakespiriana Hamlet. Esta fusión la hace, obviamente bien llevada a cabo, uno de los trabajos más imponentes e importante de Eggers. Pareciera que el director logró combinar su visión con los objetivos taquilleros del estudio para no perder su firma autoral como director y lograr atraer a las masas.

“The northman” tiene las más bestiales batallas, paisajes nórdicos que te dejan con la boca abierta y una música, donde trabaja con dos compositores nuevos (Sebastián Gainsborough/The handmaid) y (Robin Carolan), que ambos por momentos logran aumentar lo épico de las imágenes y las actuaciones a niveles bestiales con tambores, cuerdas y pianos en sus notas más guturales, que, como sabemos; la venganza viene desde lo más adentro de las entrañas. La música se siente como un clamor por exorcizar los demonios que reclaman la sangre y lo que no pudo ser por un robo de familia, identidad y posición.

“The northman” logra lo que con muy pocos realizadores he visto. Hacer respetar su visión y forma autoral ante los grandes estudios, al mismo tiempo de complacerlos. Aunque el mismo realizador ha dicho que sí, su visión de la historia fue ligeramente cambiada para fines comerciales, defendió siempre la esencia de lo que sus dos filmes anteriores representaban: el sello de un autor de cine Art house horror que ha sabido mezclar el terror y el arte con el fin de llevarlo al cine más comercial posible, pero sin traicionarse a sí mismo, pero tampoco morir en el intento.

Por Luis Toriz
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Fresh, ¿una apología a la violencia?

Estamos en tiempos violentos, pero no solo eso, también en épocas donde la más mínima apología a conductas que insinúen algún tipo de violencia es condenada pública y también, no todas las veces, legalmente.

Fresh de Mimi Cave y bajo la producción de Adam McAy, es no solo un reflejo de los tiempos violentos que ahora vivimos en contra de las mujeres, sino también de lo banal que resulta ser cuando lo ves plasmado en la pantalla grande. Es distinto cuando una película denuncia un defecto social como el callar un delito que es un secreto a voces, ya sea de un funcionario público, de una persona influyente o cualquiera que esté en una posición de poder.

Esta película protagonizada por Sebastian Stan como Steve, un médico cirujano que se dedica a secuestrar mujeres para satisfacer a un grupo selecto de hombres de poder que gustan de comer carne humana, pero específicamente de mujeres.

La sensación que deja esta película la comparo mucho con la misma que me dejó Hostal de Eli Roth cuando la vi. Un hastío por la sociedad en combinación con miedo al ser más común que se pueda acercar a preguntarte la hora. Porque una situación de trata de personas con el fin de tráfico de órganos, de prostitución o cualquier otra actividad ilícita, no solo puede pasarle a mujeres, también a hombres y México es un país protagonista en este tipo de casos.

Aunque la historia tiene mucho cuidado y por un solo detalle del guion al final, su tesis no resulta apologética hacia la violencia que acusa y retrata tan escatológicamente, es sumamente insinuante e insidiosa. Creo que el que esté dirigida por una mujer salva que sea una exaltación al odio hacia las mujeres para convertirla en una denuncia en forma de una película de terror.

Resulta ser una línea muy delgada en la forma en la que se dice algo cae en el defecto propio que se denuncia. Fresh es lo demasiado inteligente para que no parezca precisamente eso y, ni modo, lo aplaudo. La película está tan bien hecha y escrita que da miedo, precisamente porque es tan cercano, pero también fácil caer con gente enferma mentalmente en redes sociales, aplicaciones de citas o con esta mentalidad de: “solo una noche”, pues puede que sea la última.

Fresh es terrorífica a grados viscerales e inteligente de forma estratégica y violenta. De verdad que es una genialidad por donde se le quiera ver.

Luis Toriz

Por Luis Toriz
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