La civil, el terror de ser un ciudadano promedio en México…

El Festival de Cannes dio una ovación de pie de más de ocho minutos a Arcelia Ramírez, actriz mexicana que interpreta a Cielo, una madre a la que le es arrebatada su hija menor de edad por el crimen organizado en la ciudad de Durango.

Con un guion de Habacuc Antonio de Rosario, Teodora Mihai, una directora rumano- belga, logra plasmar al México más agreste de todos. No el de la casa azul de Frida Khalo, tampoco el que tiene una de las maravillas arqueológicas del mundo antiguo y mucho menos el país que tiene una de las gastronomías más ricas del mundo, ese no.

Teodora y Antonio, logran capturar en un solo personaje lo que miles de familias mexicanas en todo el país, unos más que otros, viven gracias al reinado de los cárteles de crimen que imperan en muchas zonas. La impunidad, la mediocridad y la burocracia en los procesos legales, sin mencionar los compromisos que el gobierno pacta con el crimen organizado, son llevados a cabo por medio de la ficción en La civil.

El tratamiento dentro del guion de Antonio es inteligente porque aunque hace una severa crítica dentro de la propia ingobernabilidad mexicana y la ineficiente capacidad de los gobiernos “soberanos” de cada uno de los estados, también critica, desde una perspectiva mucho más comprensiva, al ciudadano promedio. Aunque las acciones de Cielo (Arcelia Ramírez) son resultado de la ineficacia para hacer un cumplimiento de la ley y hacer valer los derechos de los ciudadanos; la doble moral del personaje también refleja la falta de integridad que todos los civiles podemos tener o tenemos al momento de confrontarnos con esa rara mezcla entre la corrupción, la inseguridad y la impunidad; porque en México, no todos somos santos ni todos corruptos… Somos reaccionarios a un sistema que hemos vivido y sufrido por décadas.

Al estar viendo La civil, las imágenes de películas que habitan este mismo universo y que dialogan con la misma realidad venían a mi mente: “Sin señas particulares” de Fernanda Valadéz con el guion de Astrid Romero, “Sanctorum” de Joshua Gil y la serie de Netflix “Somos”. La mayoría de todo este material es hecho por mujeres, que no es raro, son las que en la práctica y no solo en título, llevan los pantalones en la familias mexicanas. Son las madres desesperadas las que se ponen las armas y salen en busca de una absolución definitiva a un duelo complicado con sus hijos, hijas, padres, hermanos, abuelos, etcétera.

Este conjunto de películas que entablan un discurso real con el espectador mexicano plasman de manera fehaciente el peligro que representa ser un civil en México. Me refiero incluso a los 153 periodistas muertos en lo que va del 2022,12 de estos han sido mujeres. Sin contar los ciudadanos que desaparecen cada día. Según el periódico «El economista» en un artículo del 2021, cada día desaparecen 23 personas en la administración de Andrés Manuel Lopez Obrador. En total han desaparecido y sin ser encontrados: 22,946 personas (cifras hasta el 30 de agosto del 2021).

Los números son escalofriantes y superan Incluso a los de los civiles muertos en la invasión rusa a Ucrania, donde recientemente su número más alto son 3,541… ¡en una guerra! Entonces, actualmente ¿en qué estado estamos hoy en día en México? Las muertes y desapariciones diarias no se comparan con los de una guerra civil, tampoco con los de una guerra… ¿Qué pasa en México?

Aunque La civil no responde esta pregunta, le pone una voz más a la situación que México vive en la actualidad con una gran dirección de Teodora Mihai y actuaciones magistrales de Arcelia Ramírez y Álvaro Guerrero.

Teodora Mihai no le da miedo ni tampoco le tiembla la cámara para plasmar la violencia silenciosa pero sufrida a voces por los mexicanos. Es interesante como la directora no señala pero sí puntualiza con severidad culpas, no sólo al gobierno, también todos los que habitamos este país. Su forma de manejar la cámara pone al espectador en una experiencia inmersiva y al mismo tiempo, lo coloca como un testigo de todo lo que estamos viendo.

Repito, no le da miedo en plasmar una realidad sangrante, pero siempre desde la mirada de la ficción, lo que me parece su más interesante. Aunque se siente cercano, hay un filtro de ficción, lo cual se agradece. ¡Es una de las mejores películas que veremos este año!

Estreno en cines el 19 de mayo y es de Cine Canibal.

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 Adam: Mujeres en Casablanca

La prácticamente recién directora marroquí, Maryam Touzani, hace su llegada a pantallas en territorio mexicano con su ópera prima “Adam: Mujeres en Casablanca”, dónde hace un acercamiento muy íntimo de dos vidas en Casablanca y sus dificultades.

Abla (Lubna Azabal) es dueña de una modesta panadería local desde su casa en Casablanca, donde vive sola con su hija Warda (Douae Belkhaouda), de 8 años. Cuando una joven embarazada llama a su puerta, Samia (Nisrin Erradi), Abla está lejos de imaginar que su vida cambiará para siempre.

La vida no es fácil, y menos si te encuentras en situaciones precarias. “Adam” es una historia sutilmente feminista esmerada en dar todo el protagonismo posible a las situaciones que viven las mujeres y aún más en un país como Marruecos. Sin embargo, no es una historia de protesta, en su lugar propone un acercamiento muy íntimo a las vivencias de la directora Maryam Touzani mostrando tiernos y emotivos momentos. Pero conforme la película nos comienza a sentir cómodos, te vuelve a dar una fuerte sacudida de realidad en la que uno siempre tiene la decisión de evitar o afrontar los problemas.

Esta cinta que formó parte de la selección oficial del Festival de Cannes 2020, demuestra su gran potencial artístico y primerizo con ánimos de evolucionar. Como toda ópera prima, siempre hay detalles que resaltan en la “novatada” y en este caso es su ritmo con repetición de conflictos y un clímax que se manifiesta con poca preparación. A pesar de sus carencias evolutivas de argumento, no resta el valor dramático que relata a través de las vidas de Alba y Warda quienes han experimentado situaciones sumamente difíciles y ambas dependen de cada una para superarlo.

Con una producción limitada, pero completamente aprovechada se rodea de entornos tristes, pero con rayos de luz que nos guían a una esperanza que depende de nosotros alcanzar. La fotografía se evoca a planos constantemente cerrados para ser partícipes de estos sentimientos enclaustrados que residen en estas mujeres. Un dato curioso a tomar en cuenta de este filme es su casi nulo uso de música y que solamente aparece en momentos precisos para un mejor impacto dramático.

El verdadero plato fuerte de esta película son las actuaciones de Lubna Azabal y Nisrin Erradi, quienes hacen una mancuerna que se va desarrollando cada vez que ambas comparten escena. Un emotivo y duro desenvolvimiento de presenciar.

“Adam: Mujeres en Casablanca” es una cinta que apuesta poco y logra bastante. Poniendo en el radar el cine marroquí de directoras emergentes que merecen ser escuchadas. Sin duda, una oferta alternativa y más “relajada”.

¡YA EN CARTELERA!
Cortesía @CaloumaFilms

Por Marks Caudillo

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Los secretos de Dumbledore, la mejor de la trilogía.

Los secretos de Dumbledore

Es simplista poder pensar que la nueva trilogía del Wizarding World, el universo que antecede lo que vimos en Harry Potter, es solamente una sola historia, es más compleja que un joven atormentado por el abandono o una historia de amor.

Lo que me queda claro es que tanto “Animales fantásticos y donde encontrarlos” y “Los crímenes de Grindewald” no sabían qué rumbo tendrían. El personaje que habían planteado con Credence, que creíamos sería el central, incluyendo uno de los sucios secretos de la familia Dumbledore, aunque tenía personalidad, no tenía rumbo. El romance Tina/Newt, la verdad es que sin personalidad, sin química y si estaban o no junto pues daba igual. El camino que había tomado Queenie al final de la segunda entrega fue absurdo y digamos que el inicio en estas dos primeras partes era ambiguo.

Con “Los secretos de Dumbledore” la historia comienza a tomar una personalidad, aún no tiene el rumbo que debería. Esta tercera parte se encarga de cerrar los hilos que las otras dos habían creado fallidamente. Aquí todo se enfoca en la imposibilidad que Albus tiene para matar a Gellert. Aunque debo aceptar que Newt Scamander no es mi personaje favorito, aquí es el conducto de Dumbledore para derribar el plan de Grindewald para dividir al mundo mágico.

La subtrama sobre las ideologías totalitarias y las políticas divisoras es interesante y aunque es apenas una ligera exploración, creo que es un gran reflejo de la sociedad tan dividida en la que nos hemos convertido. Pienso que si la historia se comienza a ir más por ese lado puede que sea un camino correcto.

Recordemos que estas historias, desde la segunda parte, son historias mucho más adultas. No están enfocadas en los niños y aunque sí tienen elementos que la podrían llevar por ese lado, todo eso ha sido disminuido en beneficio del desarrollo más político de los personajes principales; que es aquí donde falla tremendamente “Los secretos de Dumbledore”.

El guion de Steve Kloves se toma el tiempo de cerrar historias y arcos dramáticos, eso lo arrastra toda la película; al mismo tiempo da la sensación de que quiere abarcar mucho, pero no hay de otra, se deben de concluir y arreglar lo que los guiones de Rowling, sin Kloves; hicieron.

Ahora, muchos dicen que no hay secretos de Dumbledore y que el título es un mero bait para atraer al espectador, sin embargo, no es así. Recordemos el libro que escribe Rita Skeeter en la saga de “Harry Potter”, según este libro habla sobre qué Dumbledore mató a su hermana a propósito y aquí lo aclaran. Me refiero a que ahondan en la problemática familiar de Albus y su hermano Aberfoth, los conflictos que los llevaron al distanciamiento que se veía en HP.

La película en términos generales es lenta porque se toma el tiempo necesario de concluir personajes e historias y trata de abrir los nuevos hilos que serán centrales en las próximas dos entregas. No es mala, pero se sigue sintiendo como una película de transición y, para ser una tercera parte, eso va en detrimento de su arco narrativo.

Los secretos de Dumbledore no sólo son los de Albus, es lo que engloba a toda su familia. Está llena de conflictos familiares, amorosos, política y corrupción… tiene de todo. En lo personal a mí me ha gustado y creo que es la mejor de las tres, porque se ha deshecho de los pesos que la bajaban en su historia y hasta ahora se enfoca en tomar un rumbo fijo.

Luis Toriz

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The northman, Hamlet actualizado

El año 2015 se hablaba de una película lo bastante terrorífica que no te dejaría dormir. “La bruja”, comenzó a dar de qué hablar y a dividir opiniones. El naturalismo en contraste con lo oscuro de la historia folclórica anglosajona y lo que veíamos en pantalla se yuxtaponía con lo bello de la fotografía de Jarin Blaschke. Paisajes abiertos y tomas amplias en su naturaleza más silvestre y planos cerrados cuando se enmarcaba la más visceral reacción humana en conjunto con la música de Mark Corven, creaban una atmósfera apremiante, claustrofóbica y psicológicamente terrorífica.

Cuatro años después “El faro” (2019) era una apuesta arriesgada de cine de género. Robert Eggers volvía a jugar con las mitologías oscuras y populares para contar un relato poco usual que llevara al espectador a un límite del cual no pudiera regresar en ningún momento. Su puesta en escena era tan atractiva como perturbadora con ese blanco y negro que nos colocaba precisamente ahí, en la Maine de principios del siglo XX con una pareja de guardias de un faro. Ambos huían de algo y se vieron traicionados por sus propios miedos y deseos carnales.

El director volvía a trabajar con su equipo ya conocido de “La bruja”. Mark Corven en la música y Jarin Blashcke en la cinematografía. El trabajo fue arriesgado, sin embargo mantenía una forma autoral importante, acaparante y absorbente, para muchos dañina al espectador.

DE LA AUTORALIDAD A LOS GRANDES ESTUDIOS.

No pasaba de terminar el furor de su película anterior cuando se hablaba ya de su nuevo proyecto: “El hombre del norte”.

Su dupla como guionista con Sjón, escritor de “Lamb” (ganador en Cannes, 2021) de Valdimar Johansson y la fotografía de Jarin Blaschke logran resultados apabullantes. Esta Trinidad director/guionista/ fotógrafo, eran cruciales para lo que Eggers pretendía contar, la historia de venganza más brutal.

Una actualización de la historia de Hamlet por ratos libre y por otros apegada, pero Eggers se decanta por la venganza más silvestre, visceral; desalmada para la sublimación de los miedos y las traiciones por medio también de los rituales paganos vikingos para no dejar de lado su sello y pasión por las creencias espirituales de los personajes que trata de plasmar.

Amleth (Alexander Skarsgård) queda huérfano de padre cuando su propio tío lo asesina. Perseguido y con el duelo en el corazón, huye y jura vengarse de aquellos que le arrebataron a su familia, su derecho al trono y su dignidad como hijo.

Si algo me daba miedo de esta película era que, de alguna manera representaba un cambio interesante para Robert Eggers. En tamaño de producción, reparto, ingreso, expectativas… todo de pronto se volvió más grandilocuente para un realizador que hasta hace poco aún era independiente.

LA VISIÓN DEL AUTOR

Muchas veces pasa que al dar este salto de la independencia creativa a los grandes presupuestos de las productoras más imponentes, en este caso: Universal Pictures; los realizadores pierden demasiado de su esencia con tal de tener una mayor visibilidad y así conseguir aún más credibilidad en cuanto a su visión, proyectos y estilo.

Esta disolución autoral que muchos sufren me quedó claro con un director como Yorgos Lanthimos con “La favorita” (2018); donde vemos una visión manipulada, contenida y atenida al gran estudio, que fue Fox Searchlight. Aunque no deja de tener su visión, con el hecho de que pueda ser vista por las masas y por supuesto, tomada en cuenta por la temporada de premios, tenemos una historia flácida, caricaturizada, pero también una visión de estilo minimizado.

Lo que no le pasa a Robert en “The northman”. En ningún momento vi comprometida su forma y fondo. El realizador con este tercer largometraje logra una poderosa grandilocuencia visual para contar una historia trágica de venganza que para nada es una historia feliz. Combina el folclore islandés nórdico con la obra shakespiriana Hamlet. Esta fusión la hace, obviamente bien llevada a cabo, uno de los trabajos más imponentes e importante de Eggers. Pareciera que el director logró combinar su visión con los objetivos taquilleros del estudio para no perder su firma autoral como director y lograr atraer a las masas.

“The northman” tiene las más bestiales batallas, paisajes nórdicos que te dejan con la boca abierta y una música, donde trabaja con dos compositores nuevos (Sebastián Gainsborough/The handmaid) y (Robin Carolan), que ambos por momentos logran aumentar lo épico de las imágenes y las actuaciones a niveles bestiales con tambores, cuerdas y pianos en sus notas más guturales, que, como sabemos; la venganza viene desde lo más adentro de las entrañas. La música se siente como un clamor por exorcizar los demonios que reclaman la sangre y lo que no pudo ser por un robo de familia, identidad y posición.

“The northman” logra lo que con muy pocos realizadores he visto. Hacer respetar su visión y forma autoral ante los grandes estudios, al mismo tiempo de complacerlos. Aunque el mismo realizador ha dicho que sí, su visión de la historia fue ligeramente cambiada para fines comerciales, defendió siempre la esencia de lo que sus dos filmes anteriores representaban: el sello de un autor de cine Art house horror que ha sabido mezclar el terror y el arte con el fin de llevarlo al cine más comercial posible, pero sin traicionarse a sí mismo, pero tampoco morir en el intento.

Por Luis Toriz
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Litigante, el dolor de la pérdida anunciada

Cómo dice el poeta Mario Benedetti:

“Hay partidas, adioses de los que no volvieron ni volverán. Aun en las mejores y conquistadas alegrías, sobreviene de pronto un vacío y nos quedamos taciturnos, solos, tiernamente desolados”

La ausencia es como un fantasma que duele. Es algo que aún se siente pero que ya no está, lo cercenaron de nosotros, pasiva o agresivamente, sin embargo, la falta de eso que tuviste y ya no, duele.

Litigante es un film de Franco Lolli que personalmente me ha dolido demasiado. Los temas que aborda son difíciles y complicados de llevar con éxito en una película, no obstante el director se luce con una naturalidad al contar la relación entre una madre y su hija cuando una de ellas está a punto de morir de un cáncer terminal.

Franco Lolli lleva a cabo una puesta en escena sobriamente montada, pero también sombríamente desarrollada. Se nota a leguas que el director ha querido plasmar una pesadumbre familiar e íntima que colocara al espectador en una posición vulnerable en cuanto al duelo y la pérdida anunciada de alguien.

No quiero que se mal entienda esto, la película es extraordinaria, contiene una naturalidad en sus temas lo suficientemente efectiva como para creer que la dinámica que ves ahí es real. Lolli ha decidido, con su puesta en escena, no dar tregua a los personajes y tampoco a quien los ve. Muchos se verán identificados en las dinámicas familiares que ahí se ven, en la peleas, los desacuerdos, pero también las expectativas que los padres tienen sobre los hijos, esas que se cumplieron y que no se dicen, al mismo tiempo que las que no se alcanzaron y se gritan en el patio trasero… todo eso se ve y su realizador lo hace con una naturalidad apabullante.

¡Brutal!

Litigante formó parte de La semana de la Crítica en el Festival de Cannes en 2019 y ya se estreno en nuestro país.

SINOPSIS

Silvia, madre soltera y abogada, está al borde de una crisis nerviosa. Debe dividir su tiempo entre cuidar a su hijo pequeño, acompañar a su madre enferma y defenderse de una acusación por corrupción. Justo en ese momento, cuando menos se lo espera, el amor llama a su puerta por primera vez en años

Luis toriz

Por Luis Toriz
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Ambulancia, un viaje ácido de Michael Bay

Apenas vamos en marzo del 2022 y ya vi dos películas de lo más locas y disparatadas en el cine. Moonfall de Roland Emmerich es pésima por donde le veas, si acaso la salvan los efectos especiales y que conoces de lo que es capaz el director cuando hablar de destruir el mundo se trata.

Otra es Ambulancia de Michael Bay… ¡que locura con este director!

Danny (Jake Gyllenhall) y Will (Yahya Abdul-Mateen II) son dos hermanos que nacieron y vivieron en el crimen organizado de la ciudad de Los Ángeles. Más tarde sus caminos de separaron por cuestiones de principios y moral. Will se convirtió en soldado y fue a pelear la guerra en Afganistán y Danny se dedicó siempre a robar bancos. Hasta que Will se ve empujado a regresar a cometer un último crimen para conseguir 230 mil dlls para combatir el cáncer de su hijo.

Lo que se suponía sería un atraco sencillo se complica solamente por una declaración de amor. No seré agente de spoilers pero sí… no me reclamen a mí, es una película de Michael Bay.

Lo que sí puedo decir es que esta película es para apagar el cerebro y disfrutarla por lo que es: frenética, loca, incoherente y llena de acción. Dos horas con Bay en una sala de cine parece que viviste un año de frenética acción y que saliste ileso; ves tantas cosas, con miles de puntos de vista y posiciones de cámara que abruma.

Si hay algo que siempre me ha gustado de este director es que su lente no tiene límite. No hay cielo, techo, pared o piso que detenga sus planos. Sus picadas y contrapicados; sus planos dentro de los planos y que decir de los abiertos… es una clase de lenguaje cinematográfico, sin embargo todo sirve para dar forma a la acción, no para contar una historia de forma coherente.

Cuando un director hace una toma en contrapicado da una nota de sentimiento dependiendo de los colores que coloca en su decoración en complemento con la música y todo el conjunto. Pero con Bay esta regla se anula, no existe. El director es tan estrambótico en sus intenciones que todo pasa rápido y pasa todo, pero no ves nada.

Sé que suena loco pero, lo vimos con Transformers mil y un veces. Sus películas están atiborradas de efectos, coches, sonidos, rechinados y chispas, aún en un coche detenido, sale fuego, ¿de donde? Solo Michael lo sabe.

Lo que pongo a su favor es que tiene un gran cast: Jake, Abdul y Eiza González. No le pongo pero a ninguno de los tres y me pongo de pie porque protagonizar una película de Michael Bay debe ser la locura. Es un director que requiere mucho de sus actores, tanto física como mentalmente y por un churro de película, donde pasa todo y nada al mismo tiempo.

Ambulancia es una película simple, sin mayores complicaciones, para pasar un buen rato gritando de emoción y estando preocupado por el futuro de los protagonistas. ¡Es lo que es!

Luis Toriz

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Fresh, ¿una apología a la violencia?

Estamos en tiempos violentos, pero no solo eso, también en épocas donde la más mínima apología a conductas que insinúen algún tipo de violencia es condenada pública y también, no todas las veces, legalmente.

Fresh de Mimi Cave y bajo la producción de Adam McAy, es no solo un reflejo de los tiempos violentos que ahora vivimos en contra de las mujeres, sino también de lo banal que resulta ser cuando lo ves plasmado en la pantalla grande. Es distinto cuando una película denuncia un defecto social como el callar un delito que es un secreto a voces, ya sea de un funcionario público, de una persona influyente o cualquiera que esté en una posición de poder.

Esta película protagonizada por Sebastian Stan como Steve, un médico cirujano que se dedica a secuestrar mujeres para satisfacer a un grupo selecto de hombres de poder que gustan de comer carne humana, pero específicamente de mujeres.

La sensación que deja esta película la comparo mucho con la misma que me dejó Hostal de Eli Roth cuando la vi. Un hastío por la sociedad en combinación con miedo al ser más común que se pueda acercar a preguntarte la hora. Porque una situación de trata de personas con el fin de tráfico de órganos, de prostitución o cualquier otra actividad ilícita, no solo puede pasarle a mujeres, también a hombres y México es un país protagonista en este tipo de casos.

Aunque la historia tiene mucho cuidado y por un solo detalle del guion al final, su tesis no resulta apologética hacia la violencia que acusa y retrata tan escatológicamente, es sumamente insinuante e insidiosa. Creo que el que esté dirigida por una mujer salva que sea una exaltación al odio hacia las mujeres para convertirla en una denuncia en forma de una película de terror.

Resulta ser una línea muy delgada en la forma en la que se dice algo cae en el defecto propio que se denuncia. Fresh es lo demasiado inteligente para que no parezca precisamente eso y, ni modo, lo aplaudo. La película está tan bien hecha y escrita que da miedo, precisamente porque es tan cercano, pero también fácil caer con gente enferma mentalmente en redes sociales, aplicaciones de citas o con esta mentalidad de: “solo una noche”, pues puede que sea la última.

Fresh es terrorífica a grados viscerales e inteligente de forma estratégica y violenta. De verdad que es una genialidad por donde se le quiera ver.

Luis Toriz

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La peor persona del mundo, Joachim Trier regresa a lo básico.

Conocí el trabajo Joachim Trier por Reprise, una ópera prima interesante que tuvo una proyección en ese entonces durante la muestra de la Cineteca Nacional.

La historia me impresionó porque obviamente la narrativa era diametralmente distinta a lo que se acostumbra ver. Su estilo era desde entonces contar dos historias: Dos amigos escritores que, después de escribir un manuscrito cada uno, lo entregan a la misma editorial, el mismo día. Uno de estos es publicado y el otro no.

Joachim Trier que también es el guionista, coloca a sus dos protagonistas en una coyuntura moral y llena su forma con canciones que para ese momento de la historia encajan perfectamente bien. El director sabía cómo lograr un cierto humor en el espectador por medio de un delineado de los personajes, no solo minucioso, sino también desenfadado. Esta característica es exaltada con la selección musical.

Joachim Trier ya trazaba desde entonces personajes erráticos, más aún a su protagonista. El actor Anders Danielsen Lie, que también aparece en “La peor persona del mundo”, interpretaba a Phillip, el joven autor publicado que cambia totalmente su vida gracias a que se vuelve famoso y deja atrás todo lo que lo definía tanto personal como profesionalmente.

Después de explorar otro tipo de historias y también incursionar en el género del terror sobrenatural, Joachim vuelve a un inicio, donde sus personajes son probados moralmente y erráticos en todas sus formas. También recurre de nueva cuenta a una voz como narrador que nos va contando en tercera persona todo lo que pasa con el protagonista, como si de un cuento se tratara.

La peor persona del mundo está dividida en en doce capítulos, un prólogo y un epílogo, por los cuales vemos la evolución de Julie, una mujer joven que no sabe lo que quiere. Un día quiere ser doctora, al otro psicóloga para después decidirse por la fotografía; esta indecisión la lleva al terreno de los sentimientos.

Aunque sí la historia amorosa es importante, es aún más relevante el ejercicio introspectivo que Julie tiene durante toda su historia contada por el narrador. Lo interesante es cómo esta joven es consciente de su notable inmadurez y de la afectación que va causando a la personas que se van involucrando con ella.

Joachim Trier vuelve a lo básico de su cine: contar historias con coyunturas morales que ponen a su personaje en serios problemas por medio de un soundtrack llamativo y ligado por capítulos. También este estilo rememora un poco al cine de su tío Lars von Trier, quien también regularmente divide sus películas en segmentos para llevar a un epílogo que aunque es el fin de la película, indica que no lo es tanto de su protagonista.

El discurso que Joachim Trier tiene con su espectador con esta película es reconociblemente peculiar para quien lo hemos seguido de cerca, para los que apenas lo descubrirán verán en él a realizador bastante maduro que ha sabido perfeccionar su técnica y narrativa inicial en favor de un estilo que al final de cuentas pertenece a un autor de lo personal e íntimo.

ESTRENO 17 MARZO 2022
Luis Toriz

Por Luis Toriz
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Luz negra, otra película con Liam Neeson

Hay películas de acción, comedia, drama, ciencia ficción, terror, extraterrestres y en un lugar muy aparte están las películas con Liam Neeson. Parece ser que el actor se ha vuelto todo un subgénero que habita en el gusto de un público que le encanta ver a este actor en acción, que ya ni siquiera importa si esa película es buena o no, simplemente actúa Neeson y van a verla.

Si bien es cierto el actor es muy bueno con las escenas de acción, de pelea y persecución, no lo es tanto con las de misterio.

Travis Block (Liam Neeson) es un ex militar de Vietnam retirado que trabaja de manera extraoficial con Gabriel Robinson (Aidan Quinn), director del FBI que también fue un compañero de guerra en su juventud. Travis es un patriota y protector de la ley y se dedica a salvar agentes en peligro y no se da cuenta de las operaciones secretas que su jefe y mejor amigo ha hecho sin que él siquiera sospeche que bajo su guardia este ha cometido innumerables asesinatos a civiles que “amenazan” La Paz y seguridad del país.

Luz negra es un thriller de acción que comienza bien. Un asesinato sin resolver de una civil que toma relevancia política toma la atención del espectador porque es una mezcla entre teorías conspirativas y también tópicos políticos de gran escala. Sin embargo, este tema en lugar de desarrollarlo, lo deja de lado para abordar una acción y balacera sin razón, que nada tiene que ver con el tema que , en primera instancia, ya te había enganchado. Ahora bien, pensarás: habrá de aquí en adelante excelentes escenas de acción, pero tampoco.

También hay otro tema que pudo haber sido interesante acerca de una periodista que sí está haciendo su trabajo de investigación acerca de los asesinatos sistemáticos del FBI a civiles. Esto va tomando auge y es cortado por otra escena de acción absurda mala hecha que, sí bien no aporta nada, tampoco entretiene. Esta periodista es un personaje bastante coyuntural al ser el hilo que desata el nudo por su investigación de fondo, pero tampoco su desarrollo es afortunado.

En el trabajo de investigación, el sujeto o el objeto se vuelve una obsesión a grados casi enfermizos. Se busca, se lee y se encuentra. Pero esta chica periodista, que trabaja bajo un seudónimo, toda la información la obtiene de una mujer que investiga todo por ella… ¿quién es? No lo sabemos, la película tampoco se encarga de desarrollar a ese personaje que también pudo haber sido interesante.

Así Luz negra va perdiendo oportunidades de haber sido una excelente película de misterio y acción como “La intérprete” de Sidney Pollack o “Primer plana” de Tom McArthy, donde la labor periodística se toma de manera seria y se representa de igual forma. Hay una responsabilidad social implícita, pero también se nota que el guionista tiene respeto por el trabajo de la investigación de campo y el periodismo. “Luz negra” también pierde el camino en ese sentido, se desvía hacia la ruta de la balacear mal hecha, que solo busca hacer lucir a Liam Neeson y tampoco lo logra bien.

Aunque la película es entretenida, no logra los registros de acción, ni de suspenso pero tampoco de drama. No ahonda en nada, no desarrolla ningún personaje y abandona oportunidades de oro que la podrían haber hecho una gran película de su género, pero termina siendo una película más con Liam Neeson.

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Belfast, no es ¿Dónde estás?, sino ¿De dónde eres?…

Muchas veces no importa que cuentas sino cómo lo cuentas. Kenneth Branagh es un director muy clásico en su puesta en escena, pero también en sus relatos. Lo pudimos ver en Hamlet (1996) o bien en Frankenstein (1994) basada en la obra Mary Shelley. Lo interesante de este actor y director es que le gusta teatro clásico shakespiriano, pero siempre intenta, casi siempre con éxito, dialogar con una teatralidad en su forma de abordar la dirección de arte, las actuaciones y la puesta en escena.

Belfast es una película que ocupa un estilo que ya hemos visto en mil películas como “La lista de Schindler” (1993) de Steven Spielberg, “Roma” (2018) de Alfonso Cuarón, “Cold War” (2018) de Pawel Pawlikowski… en todas el tono monocromático tiene una intención bastante clara ya sea que aporte a la narrativa, a la historia o bien, que sea más una característica rigurosamente estética.

Es totalmente válido que el recurso del blanco y negro pueda funcionar en muchas direcciones y motivaciones del director. En este caso Kenneth Branagh, como ya está siendo común en este tipo de relatos, relata su infancia dentro de la ciudad en la que creció por medio Buddy, un niño inteligente que juega venciendo dragones en la calle y es el recipiente ficcionado de la niñez de Branagh. Con una pareja de padres con problemas económicos y un padre (Jamie Dornan) que viajaba por trabajo a Londres, hasta que comienza un conflicto social entre protestantes y católicos que ocasiona que los padres valoren el pensar mudarse a Inglaterra, pero esto implica no solo dejar su ciudad de origen, sino dejar a sus abuelos, sus amigos y la niña por la que siente algo especial.

El relato es totalmente emotivo, nostálgico y pone en contexto una infancia enmarcada por una convulsión social caótica que comenzó en 1968 y se calmó hasta 1998. Este conflicto norirlandés comprometía a las dos religiones predominantes en Irlanda del norte; este conflicto se volvió un problema étnico que alcanzó incluso temas políticos importantes al volverse un tema de violencia a grados preocupantes.

De este modo Belfast discursa mucho y comparte épocas, en distintas áreas geográficas, pero convulsas socialmente por igual, con Roma y Cold War. Esta trilogía, sin saberlo enmarcan tiempos violentos con los que comparten cuadro, pareciera que Cuarón, Pawlikowski y Branagh acordaron realizar un mosaico de las décadas más problemáticas y revolucionarias de la historia del mundo. Separados obviamente de forma geopolítica pero que conversan entre ellas en una línea de tiempo bastante interesante.

Por esta razón el filme de Kenneth Branagh aunque no ofrece algo distinto a otras historias, contiene un valor sentimental y nostálgico como las otras dos. Pudiéramos decir que son películas hermanas que nacieron en distintos países, pero que también representan las infancias de sus directores, tomando, las tres, la forma de un diario que retrata un tiempo histórico social y político en común, pero también el mismo universo de emociones, perdidas y ausencias.

Una de las grandes competidoras dentro del Oscar… una joya cinematográfica imperdible.

Luis Toriz

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