Belfast, no es ¿Dónde estás?, sino ¿De dónde eres?…

Muchas veces no importa que cuentas sino cómo lo cuentas. Kenneth Branagh es un director muy clásico en su puesta en escena, pero también en sus relatos. Lo pudimos ver en Hamlet (1996) o bien en Frankenstein (1994) basada en la obra Mary Shelley. Lo interesante de este actor y director es que le gusta teatro clásico shakespiriano, pero siempre intenta, casi siempre con éxito, dialogar con una teatralidad en su forma de abordar la dirección de arte, las actuaciones y la puesta en escena.

Belfast es una película que ocupa un estilo que ya hemos visto en mil películas como “La lista de Schindler” (1993) de Steven Spielberg, “Roma” (2018) de Alfonso Cuarón, “Cold War” (2018) de Pawel Pawlikowski… en todas el tono monocromático tiene una intención bastante clara ya sea que aporte a la narrativa, a la historia o bien, que sea más una característica rigurosamente estética.

Es totalmente válido que el recurso del blanco y negro pueda funcionar en muchas direcciones y motivaciones del director. En este caso Kenneth Branagh, como ya está siendo común en este tipo de relatos, relata su infancia dentro de la ciudad en la que creció por medio Buddy, un niño inteligente que juega venciendo dragones en la calle y es el recipiente ficcionado de la niñez de Branagh. Con una pareja de padres con problemas económicos y un padre (Jamie Dornan) que viajaba por trabajo a Londres, hasta que comienza un conflicto social entre protestantes y católicos que ocasiona que los padres valoren el pensar mudarse a Inglaterra, pero esto implica no solo dejar su ciudad de origen, sino dejar a sus abuelos, sus amigos y la niña por la que siente algo especial.

El relato es totalmente emotivo, nostálgico y pone en contexto una infancia enmarcada por una convulsión social caótica que comenzó en 1968 y se calmó hasta 1998. Este conflicto norirlandés comprometía a las dos religiones predominantes en Irlanda del norte; este conflicto se volvió un problema étnico que alcanzó incluso temas políticos importantes al volverse un tema de violencia a grados preocupantes.

De este modo Belfast discursa mucho y comparte épocas, en distintas áreas geográficas, pero convulsas socialmente por igual, con Roma y Cold War. Esta trilogía, sin saberlo enmarcan tiempos violentos con los que comparten cuadro, pareciera que Cuarón, Pawlikowski y Branagh acordaron realizar un mosaico de las décadas más problemáticas y revolucionarias de la historia del mundo. Separados obviamente de forma geopolítica pero que conversan entre ellas en una línea de tiempo bastante interesante.

Por esta razón el filme de Kenneth Branagh aunque no ofrece algo distinto a otras historias, contiene un valor sentimental y nostálgico como las otras dos. Pudiéramos decir que son películas hermanas que nacieron en distintos países, pero que también representan las infancias de sus directores, tomando, las tres, la forma de un diario que retrata un tiempo histórico social y político en común, pero también el mismo universo de emociones, perdidas y ausencias.

Una de las grandes competidoras dentro del Oscar… una joya cinematográfica imperdible.

Luis Toriz

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Antlers, los mitos según Guillermo del Toro

¿Qué son los mitos? Según Guillermo del Toro, los mitos son fuerzas de la naturaleza que conviven con el ser humano pero que no puede entender al ser más grande que él mismo. Regularmente lo que no se comprende se le tiene miedo y se convierte en algo que se cuenta como el resultado de los sentimientos humanos o de sus propios demonios sublimados.

Scott Cooper apoyado por el director mexicano coescribe y dirige la que probablemente es una de las películas de horror más incomprendidas del 2021. La historia que aborda temas como el abuso infantil y la orfandad desde el punto de vista mitológico de los wendigos, creando una metáfora puntal, pero también fuerte acerca de como un abusador se convierte en un depredador hambriento, que no sólo quiere lastimar, sino que tampoco quiere estar sólo.

El director crea dos historias paralelas con Julia (Keri Russel), como una mujer que de niña fue abusada por su padre sin que su hermano Paul (Jesse Plemons) pudiera siquiera hacer algo, razón por la que tuvo que huir muy joven y abandonarlos a ambos. El padre al cometer suicidio permite que ella regrese después de muchos años y se encuentre con Lucas, un niño callado y reservado que toma la clase de literatura que ella enseña.  Ella al darse cuenta de que este niño sufre de abuso crea un vínculo emocional donde ve reflejado su pasado de maltrato.

Guillermo del Toro explica en entrevistas que decidió producir esta historia porque es un tipo de horror elevado que no sólo trata de asustar, sino que lleva los miedos humanos a niveles mucho mas filosóficos y por lo tanto, más psicológicos y dañinos al víncular los temores humanos a algo mucho más cercano, más familiar y habitual que nos rodea: la familia y el amor que nos une; paradójicamente es la misma codependencia que construye el abuso físico como sexual en nuestro núcleo social más cercano.

Aunque la película construye toda su historia sobre una creencia mitológica, logra establecer un paralelismo entre esta criatura que destruye todo a su alrededor con un padre que, sin ser un monstruo en el sentido ontológico de la palabra, se comporta como uno al ser depredador de la propia inocencia de sus hijos. Este paralelismo hace de Antlers una película de realismo fantástico y terrorífico causante de una reflexión interna acerca de la infancia y su mirada hacia la responsabilidad de la propia paternidad en conjunto con sus efectos destructivos como constructivos.

Antlers aunque pasó desapercibida en cines hoy tiene su estreno en Star Plus y vale la pena mirarla, por su tratamiento de los temas, su tipo de terror y como lleva a la mitología a otro nivel, mucho más visceral, crudo e ineludible para la realidad humana, como si de una profecía se tratara.

No es joya, pero sí merece ser vista.

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The Batman es épica

La verdad es que no sé cómo comenzar esta reseña. Hay tantas ideas en mi cabeza que revolotean y no logran aterrizar. Entiendo porque deben de ver esta película por muchas razones, sin embargo, no puedo lograr concretar conceptos que me dejen analizarla como un todo.

Primero que nada, Matt Reeves lo hizo, lo logró. Me refiero a que puede presumir que este Batman está a la altura de cualquier parte de la trilogía de Christopher Nolan. En atmósfera, profundidad de personajes, historia, villanos, contexto político y social de Ciudad Gótica.

The Batman se puede jactar de ser la mejor película del caballero oscuro, incluso más que las que ya conocemos. Me pueden decir que exagero, que no es posible rebasar lo que hizo Nolan. Puede pasar y está sucediendo. Muy a pesar de todos, incluso de los fans de Snyder y Batffleck, Robert Pattinson logra crear un personaje mucho más abatido, confundido, perseguido por el pasado; esto trae furia, enojo y venganza.

Todo lo anterior no es logrado solamente con la actuación de Pattinson, no; sí logra hacer algo destacable en intención dentro del propio perfil del personaje, pero mucho tiene que ver el guion de Matt Reeves y Peter Craig, que se alimenta directamente de tres comics principales: El Halloween más largo, Batman Ego y Batman año uno.

Hacen una mezcla muy efectiva entre el drama interno y contenido de Bruce Wayne y una efectiva película de cine neo noir con todos sus elementos en la mesa y estilo visual.

El director dialoga mucho con películas como Zodiaco de David Fincher o Seven, fusionándolo con la mitología propia del personaje, su entorno social, político, enmarañado con el personal y amoroso.

Los villanos… huy, no me había emocionaba tanto con un personaje como con el Riddler de Paul Dano: es enigmático, maniático, inocente, loco, perverso. El personaje raya en la demencia total que da miedo, tanto que solo el inicio parece que miramos una película de terror.

Lo interesante de esta entrega es cómo establece una atmósfera desde el inicio. Con las primeras escenas con The Riddler sabes que todo será denso y pesado. Puedo decir que Dano en algún punto de la historia y del desarrollo del personaje le roba la película a Pattinson… así de intenso está ese personaje.

La música de Michael Giachino logra colocar el Ave María en distintos tonos e instrumentos para lograr un ambiente sacro ligado directamente a la expiación de culpas, la maldad, el pecado, pero también la expiación y el sufrimiento.

Greig Fraser, es el causante de una fotografía lúgubre, gótica urbana y clásica al mismo tiempo, que logra complementar a la perfección el subtexto yuxtapuesto del Ave María a la oscuridad humana interna en la que la propia ciudad Gótica se encuentra. Incluso enmarca perfecto el estado espiritual de Bruce Wayne que, en esta misión de ser un vigilante nocturno se convierte en un devorador de pecados, que se está dejando, a su vez, devorar por su propia oscuridad.

Es que todo es tan demencial y bestial, al mismo tiempo que épico a grados visuales que no veíamos, precisamente, desde El caballero de la noche de Nolan. Esas secuencias a cámara fija pero en movimiento que logran aterrizar la puesta en escena a la propia realidad más brutal y visceral. Todo mientras que un villano está causando estragos personales en Batman y por lo tanto en Bruce Wayne.

Es que todo es épico. Puedo decir que se logró hacer un Batman congruente entre el Bruce y el caballero oscuro. ¡Habemus siguiente Batman!

Luis Toriz

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Las películas con las que Robert Pattinson nos ha sorprendido.

No todos quieren a Robert Pattinson como el nuevo Batman, sin embargo Robert Pattinson ha sabido escoger muy bien sus personajes después de su tan criticada participación en Twilight ya desde un lejano 2008 (mis papás estaban recién casados), quiero decir que ya llovió.

Tomando como base que ya pasó mucho tiempo y que Pattinson ha sabido escoger grandes personajes en el cine… te diremos cuáles han sido los mejores roles del actor antes de que vayas a ver The Batman al cine.

El diablo a todas horas / Antonio Campos / 2020

El Reverendo Preston Teagardin, recién llega a un poblado donde ya no tienen pastor en la Iglesia. Llega como un recomendado de las grandes ligas cristianas y de inmediato comienza a imponer un evangelio que predica la santidad sexual y mental.

Aquí Pattinson, aunque no sale tanto y su participación es casi incidental, logra permanecer en la mente del espectador por el resto de la película, no solo por las acciones, sino también por su actuación. ¡Es intenso, sexy y además un hijo de su madre!

High life / Claire Denis / 2018

Monte es un hombre que va en una tripulación espacial que gracias a un error humano queda totalmente solo con su hija pequeña.

Aquí el actor británico destaca mucho por ofrecer una actuación realmente conmovedora. Aunque tiene a la actriz Juliette Binoche a su lado, él es el que lleva toda la carga actoral. Su personaje es muy complicado a la vez que contiene mucho sus emociones que no quiere contagiar de miedo o de soledad a su hija pequeña, pero que en su rostro se ve la desesperanza. Una película acerca de lo poderoso que es la relación de padres e hijos y el sacrificio que hacemos los unos por los otros sin ninguna restricción.

Goodtime / Los hermanos Safdie / 2017

Connie Nikas es un joven que, después de un fallido robo, quiere evitar que su hermano con discapacidad intelectual, sea llevado a la cárcel. Esto lo obliga a sumergirse en un inframundo de drogas, proxenetas y mafia de lo más loco.

Creo yo, sin lugar a dudas, que esté es su mejor personaje. Cuando vi esta película no creía que estaba viendo a Robert Pattinson, desde su aspecto, sus miradas, su preocupación y nula galantería que le caracteriza, Connie Nikas es sin duda un trabajo del actor que debes apreciar antes de verlo en The Batman.

Además la película compitió por La palma de oro en Cannes en el 2017 y Pattinson fue nominado al Indepent Spirit Award como mejor actor. ¡No te la puedes perder!

Life / Anton Corbijn / 2015

Dennis Stock es un fotógrafo de la revista Life, una de las publicaciones más importantes de Norteamérica en ese momento. Aunque Dennis es un fotógrafo eventual y por proyecto, busca una oportunidad que pueda encumbrarlo. Cuando descubre a la emergente Estrella masculina del cine, James Dean, logra ver en él un potencial enorme para fotografiar a una futura figura importante.

El personaje que interpreta Pattinson aquí es nada menos que INOLVIDABLE. Es conmovedor, nostálgico y nos revela una de las sesiones de fotos más importantes de la historia del Star system americano. Estas fotos son las que encumbraron a James Dean a niveles inalcanzables, lamentablemente después de morir. ¡Una gran historia real con grandes actuaciones!

Cosmópolis / David Cronemberg / 2012

Eric Packer es un empresario joven de 28 años, que dentro de limusina que aborda vive una convulsión politico y social desde su privilegio.

Es un personaje interesante, ya desde acá se comenzaba a quitar la piel de Edward Cullen. Aquí Robert logra matices que no habíamos visto en él, pero también una capacidad interpretativa bastante creíble que provocó muchos directores lo voltearan a ver. Personalmente no es de mis películas favoritas pero, no es nada mala.

Ya lo tienes, puedes ir bien preparado a ver The Batman sabiendo que el caballero de la noche y de la venganza quedó en muy buenas manos.

#BATMANPELÍCULA. ¡ESTRENO! 3 de marzo, solo en cines.

Luis Toriz

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El padrino, un reestreno que no podemos rechazar…

No se puede agregar mucho a una de las mejores películas de la historia del cine. Es irreprochable la forma en que Francis Ford Coppola abordó la historia de Mario Puzo para el cine.

En ese entonces el realizador era muy joven y tenía solamente alguna películas menores sin importancia, que servían más como ejercicios cinematográficos que largometrajes efectivos. Aún así Paramount Pictures le ofreció el trabajo de adaptar y dirigir, junto con Mario Puzo, El padrino.

El escritor neoyorquino, Mario Puzo, ya había hecho historia con su novela en 1969, con más de diez millones de copias vendidas y estuvo 67 semanas entre los libros más vendidos en las listas del New York Times. Paramount Pictures se compra los derechos de la novela y decide escoger a un realizador novato, endeudado, con Tres películas que lejos de ser éxitos, representaron números rojos.

La apuesta de Paramount era muy fuerte a Coppola. Lo que le gustaba a la productora es que Coppola era de ascendencia italoamericana. En el proyecto se había considerado a Elia Khazan y Sergio Leone. Sin embargo era una tendencia de esa década confiar importantes proyectos a talentos noveles para manejar grandes producciones.

Aún así, no creamos que Coppola estaba muy interesado en realizar una película de gansters, sino todo lo contrario. Pero cómo su economía personal no estaba del todo bien, pues se vio forzado a aceptar por un pago de 125 mil dlls y un 6% de la taquilla.

El trabajo de guion de Coppola con Puzo fue muy cercano. En habitaciones contiguas se pasaban borradores de lo que serían algunas situaciones de la novela que podrían estar en la primera película y otras en una posible secuela.

De esta manera, El padrino se volvió una obra del cine neoclásico al más puro estilo del cine de los años cuarenta de los Estados Unidos. Aunque Coppola incorporó mucho de su propia dinámica familiar, logró amalgamar la historia de Puzo y sus propias anécdotas como descendiente italiano viviendo en norteamerica.

Para Coppola, El padrino era su primer gran película. Dementia 13 (1963) fue uno de sus proyectos más importantes, pero era bastante infravalorado. Sus colegas de generación, Bryan de Palma y Martín Scosese crecieron personal y profesionalmente con él y fueron los que le aconsejaron que aceptara el proyecto.

A partir de 1972 y después de El padrino, Francis Ford Coppola se convirtió en el realizador y autor cinematográfico norteamericano más importante de la década. Con cuatro películas nivel “obras maestras” como: El padrino (1972), The conversation (1974), El padrino 2 (1974) y Apocalipsis Now (1979). Todo esto con una solidez y técnica cinematográfica fuerte, contundente, pero ahora con el tiempo, inapelable.

Marlon Brando fue la primera opción para ambos, tanto Coppola como Puzo, para interpretar a Vito Corleone. Aunque el actor tenía fama de ser un actor problema y sus dos películas anteriores habían sido un rotundo fracaso, se le pidió que hiciera una prueba de casting bajo estrictas reglas de la productora y Coppola. Se le redujo el salario a 50 mil dlls, mucho menos de lo que ganaba ya como un veterano de Hollywood. El actor era tan problemático y difícil que cuando gano el Oscar como Mejor Actor, no asistió a la ceremonia, enviando a una nativa norteamericana a recoger su premio, en protesta del histórico abuso y desplazamiento cultural que los fundadores de los Estados Unidos habían causado a estas tribus.

Casualmente, en ese tiempo se filtró una conversación de la mafia italiana, La cosa nostra, donde expresaban que el actor ideal para interpretar a Vito era Paul Newman. Tampoco nadie quería a Al Pacino y Paramount Pictures colocó un vigilante a Coppola para mantenerlo a raya en todas las decisiones creativas, incluida su idea de Al Pacino como Michael Corleone.

Las tensiones dentro de Paramount por todas las decisiones de Coppola dentro de la producción hicieron que Coppola hiciera casting para este personaje, que más adelante se convertiría en el más importante de la historia: Robert DeNiro, Martín Sheen y James Caan, hicieron pruebas pero ninguno se quedó con el personaje, auqnue sí dentro de la película. No podían decidirse por ninguno, lo demás es historia. Robert DeNiro fue escogido para la segunda parte, interpretando a Vito Corleone de joven, personaje por el que ganó el Oscar a mejor actor.

De esta forma desde el guion, la historia y la novela de El padrino es la mejor mezcla entre un cine neoclásico cinematográfico y el melodrama novelesco con el cine de gansters. Una mezcla que resultó brutal, demencial y que ahora es una de las obras de la historia del cine más fuerte y respetada de todos los tiempos.

Ahora ya se encuentra en cines por pocos días para verla en una edición remasterizada, restaurada por su 50 aniversario, que por supuesto deberían a ver todos ya este fin de semana cueste lo que cuesta. ¡Imperdible!

Luis Toriz

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Paul Schrader y la fructífera mancuerna con Scorsese.

Pareciera que Paul Schrader estaría citando a Martin Scorsese y viceversa. La verdad es que son espejo y uno solo.

Desde 1976 que Paul Schrader escribió el guion de Taxi driver, la mancuerna sigue trabajando como si fuera el primer día que se conocieron. Lo cierto es que ambos han sabido tomar ventaja de la creatividad del uno y del otro. Sin embargo, hay algunas películas que Schrader ha hecho que nos indican el tipo de cine que le gusta escribir y hacer, pero más que todo, los personajes que le encanta delinear.

Ahora en El contador de cartas, el personaje de Will (Óscar Isaac), es una suma de muchos que el guionista y director ha hecho y llevado a la pantalla.

De Travis en Taxi driver tiene un contexto turbulento como personal y político. Ha salido de la cárcel y es un veterano de la guerra de Vietnam que tiene poco que ha terminado. El contador de cartas retoma esta característica de ser un ex soldado, pero agrega un pasado aún más oscuro: es un celador en la isla de Guantánamo y por consecuencia un ex convicto.

Ahora bien, ambas películas, Taxi driver de 1976 y El contador de cartas en la actualidad, aunque separadas por casi cincuenta años, tienen como marco histórico tensiones políticas y sociales. La guerra de Vietnam en conjunto con la administración corrupta e inmoral de Richard Nixon con el Watergate, funcionan como un antecedente no presente pero invisible, del pasado de Travis. El personaje es un daño colateral de la mala, pero también errónea administración política de ese tiempo. Probablemente Travis (Robert DeNiro) sea un reflejo inherente de una generación de hombres ex militares que, aún buscan su propia redención moral.

Will, como un militar ex convicto, culpable de delitos contra la humanidad al descubrirse los participantes de las cárceles de Guantánamo, se llena de culpa y, otra vez Paul Schrader, pone al contexto político como pasado invisible, pero causante de los traumas, de su personaje masculino.

Ahora bien, Paul Schrader dota a sus personajes de una dureza palpable, casi estoica, sin embargo, también les da un contexto emocional muchas veces más complicado de lo normal. En First reformed (2017), Toller (Ethan Hawke) es un reverendo que ve en Mary (Amanda Seyfried) una forma de su propio objeto del deseo. Es un personaje que porta una espiritualidad atormentada por sus ideales y deseos de hombre. El reverendo Toller debe de luchar contra Dios, el que vive en su mente, y contra él mismo.

Will como contador de cartas se encuentra imposibilitado emocionalmente, para amar o necesitar a alguien. En algún punto de la historia este es confrontado por Cirk, un joven que es como él era hace diez años en la isla de Guantánamo, lleno de ira, de enojo, pero también de ganas de destacar y hacer algo relevante. Al mismo tiempo que conoce a La Linda, una bella mujer que despierta en él todo el erotismo y deseo que creía perdido al estar, por tanto tiempo, rodeado de hombres.

La supuesta insensibilidad o ausencia emocional de los personajes de Schrader es totalmente justificada ya sea por sus ideales, contexto emocional o familiar o bien, su propios traumas. Aún así, los rodea de personajes que logran alcanzar esa fibras emocionales, sin que el personaje se traicione a sí mismo. Esta característica de Paul Schrader es la que hace que sus personajes masculinos sean tan memorables.

Martin Scorsese sabe perfectamente cómo plasmar esa dureza humana y masculina en pantalla. Taxi Driver y Toro salvaje son muestra de esto. Lo que da como resultado que una mancuerna que nació en el 1976, a través del tiempo se ha fortalecido y afianzado, pero también, se ha beneficiado. Ambos tienen una Palma de Oro en sus estantes por Taxi Driver y varias nominaciones al Óscar.

¡El contador de cartas ya se encuentra en cartelera y es un film de nuestros amigos de Cine Caníbal!

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MEMORIA «Un viaje onírico, contemplativo y sumamente profundo nos regala su director Apichatpong Weerasethakul»

Cuando pensamos en cine de autor de contemplación, muchas veces nos vienen a la mente propuestas aburridas e incomprensibles. Es cierto que la audiencia no está familiarizada con películas lentas, de observación detenida y de apreciación más allá de un argumento descifrable. Con Memoria sucede un caso particular, pues no es necesario encontrarle una lógica a la historia, sino de abrazar un viaje hacia el centro de uno mismo, de exploración emocional y espiritual.

Para poder sintetizar la historia, tenemos a Jessica (Tilda Swinton), botánica británica establecida en Colombia, quien despierta una noche escuchando un sonido como de otro mundo. Tras este suceso, sigue escuchándolo, y decidida, se encamina a descifrar su origen, lo que la lleva a situarse en el corazón de la selva misma de Bogotá. El sonido solo lo puede escuchar ella, y pareciera que su realidad va cambiando conforme se acerca más a obtener respuestas.

La sinopsis luce intrigante y misteriosa, con más incógnitas que réplicas, y es precisamente estos elementos los que permean a lo largo de sus 136 minutos de duración. Ya que, al finalizar la proyección, la conclusión pareciera no contar con lógica o sentido alguno, lo que probablemente no vaya a satisfacer o gustar a la mayoría de la audiencia.

Desde el inicio, debemos tomar muy en cuenta que Memoria nos va demandar un estado emocional sereno, con una calma y paciencia excepcionales para lograr conectar con ella. Y podría firmemente considerarla como una cinta netamente contemplativa, con una lentitud en su trama y puesta en escena, que ya no se logran ver en el cine por más de autor e independiente que puedan ser.

El cineasta tailandés Apichatpong Weerasethakul no solo dirige, sino escribe un guion enteramente soportado por la destacable participación de Tilda Swinton. Jessica logra ser una mujer tan pasiva y en paz, que incluso con el misterio que carga en su vida, no se logra inmutar y mantiene su entereza. Y justo en el momento preciso, suelta con todo lo que ha estado sobrellevando. Una vez más podemos corroborar el enorme talento de la inglesa.

Como apartado técnico, debo subrayar la cinematografía y particularmente la puesta en cámara, pues al ser una temática de drama, con toques de ciencia ficción, pero más importante, con un tono reflexivo, el lente siempre se ubica en una lejana distancia a los personajes. Con encuadres y escenas fijas de larga duración, el director desea que percibamos el tiempo a su manera, que vivamos cada segmento a como lo hacen los personajes. Algo sumamente complicado de empatar con el espectador.

Memoria definitivamente no va ser una propuesta del agrado de todos, pero si logras conectar, relajar tu ser y no exigir una respuesta a lo que simplemente no lo va tener, puedes disfrutar de una de las películas más arriesgadas de los últimos años, tanto en forma como en fondo. Y quizá al salir de la función, tu estado de ánimo se beneficie con la tranquilidad que acaba de experimentar.

SINOPSIS «Desde que se sobresaltó con un fuerte «bang» al amanecer, Jessica (Tilda Swinton) no puede dormir. De visita en Bogotá para ver a su hermana hospitalizada, se hace amiga de Agnés (Jeanne Balibar), una arqueóloga que estudia restos humanos descubiertos dentro de un túnel en construcción. En un pequeño pueblo cerca del sitio del túnel, Jessica se encuentra con Hernán (Elkin Díaz), un pescador con ideas excéntricas. Compartendo recuerdos junto al río, descubre el inesperado origen del ruido que no la deja dormir.»
Carlos Huerta

Por Carlos Huerta de Cine En 70mm.
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Licorice Pizza y los idealizados amores de verano de Paul Thomas Anderson

No sé quién inventó los amores de verano… de verdad, a qué mente retorcida se le ocurre pensar y generalizar en qué todos podemos y pudimos tener un crush tan emblemático que nos cambie la vida a grado de casarnos con esa persona o que se convierta en la vara medidora para los amores subsecuentes.

Paul Thomas Anderson dos veces me ha hecho reconsiderar mi idea sobre el amor. Una fue con “The phantom thread” y ahora con “Licorice pizza”. Ambas unas joyas que, aunque son innecesariamente largas, no tienen ningún reclamo.

“Licorice Pizza” se convertirá en un referente a los amores de verano así como lo es “500 días con ella” o probablemente más. Porque la relación adolescente nada idealizada pero sí intoxicada entre Gary y Alana, es bestial, pero romántica, pero brutal, al mismo tiempo tóxica e insanamente simpática.

La idea sobre el amor que Paul Thomas Anderson tiene es lo más cercano a lo que yo puedo asimilar que es, el amor es tan odiosamente innecesario que no queremos estar solos, pero tampoco juntos a grados asfixiantes. Ambos jóvenes luchan por sí parecer enamorados, sin embargo, no necesitados el uno del otro y está guerra que probablemente se repite en cada relación amorosa, es la que engancha al espectador.

La década de los setenta ambienta muy bien, lo que una relación en cualquier zona del tiempo, significa y puede ser. Además de dejarnos en claro que el amor no tiene edad, de todas formas te vuelve un completo idiota.

Ahora, el guion y sus situaciones están tan bien escritas que todo es como leer un libro netamente detallado. Nunca te describe las intenciones o los pensamientos de los personajes, pero las miradas, las acciones y el lenguaje cinematográfico están hablando entre líneas. ¡Tremendamente poderoso!

Aunque no es lo mejor de Paul Thomas Anderson, lo que sí creo es que va captar a un tipo de espectador mucho más joven que de aquí en adelante pueda seguirlo en películas subsecuentes. La idea es, tanto con Phantom Thread como Licorice Pizza, retratar que el juego del amor es siempre a escondidas. No dejarme saber que la o lo necesito, para así mantener una independencia emocional y de alguna, entrar en un lugar seguro dentro del terreno de lo insano del amor, pero también del deseo químico y carnal.

No puedo aventurarme a decir que esta película vaya arrasar con los próximos #Oscars2022, pero, lo que sí puedo decir es que una vez intoxicado cómo está historia no la podrás sacar de tu mente.

Licorice Pizza «es la historia de Alana Kane y Gary Valentine en el Valle de San Fernando, California en 1973, mientras ellos crecían, se divertían y se enamoraban».
Luis Toriz

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