Catorce, crónica de una amistad incondicional

La definición de amistad remite a una relación afectiva donde se establecen lazos de confianza, de empatía entre personas. Un lazo puro y a veces desinteresado que, con el paso del tiempo se fortalece, donde los vínculos creados pueden ser tan fuertes como los de la familia misma.

Ese es el tema central de la más reciente cinta de Dan Sallit, reconocido crítico de cine y a su vez realizador de cine independiente que ha demostrado ser un cineasta casi de culto por su forma de hacer películas, enfocadas justamente en las relaciones humanas y sus mecanismos.

En Catorce, Sallit nos cuenta la relación entre dos amigas, Mara (Tallie Medel) y Jo (Norma Kuhling) durante una década en la que sufrirán encuentros, desencuentros y momentos difíciles debido a los problemas que cada una tiene, ya sea amorosos, de adicciones, entre otros, los cuales las van uniendo e incluso marcan distancia entre ellas.

Como en su escasa pero bastante memorable filmografía, Sallit se enfoca en sus personajes, desarrollando la química natural entre ellos mediante conversaciones y hechos compartidos que van armando el rompecabezas de las respectivas vidas de Mara y Jo, en los que siempre se han apoyado la una a la otra pero con el paso del tiempo se ha vuelto un tanto más difícil.

Sallit explota esa vena naturalista de mostrar a sus personajes como son, dejarlos crecer en un sentido minimalista que emula al estilo del realizador francés Maurice Pialat, del cual el crítico y realizador es fanático. También se percibe la influencia del cine de John Cassavetes y Eric Rohmer, dando como resultado una historia en la que el paso del tiempo da saltos así como en la cierta libertad creativa que sus actrices tienen en este filme.

Sin embargo, ese patrón es perceptible desde anteriores proyectos como The Unspeakable Act (2012) o All The Ships at Sea (2004), algo que le da un sello característico a la obra del neoyorquino, donde el trabajo de guion destaca al enfocarse en contar una historia de personas comunes con las que la audiencia puede conectar.

Las actuaciones en el filme también son muy destacadas, especialmente la de Tallie Medel, que regresa a colaborar con Dan después de protagonizar su anterior cinta y dota a Mara de esa autenticidad, de la voz de la razón en esta amistad que a veces no sabe cómo enfrentar los momentos más duros de su amiga o los suyos. Khuling, en contra parte, muestra el lado más activo pero a la vez inestable, como la de una joven que no encuentra el rumbo para enfrentar sus propios problemas y encuentra en su longeva amistad un refugio, un faro de luz que la ayuda a seguir.

Catorce es una cinta que no busca poner un juicio ni etiquetar a nadie como bueno o malo, simplemente muestra el paso del tiempo y cómo éste apuntala, cambia o separa la relación entre dos personas que llevan conociéndose una vida en buenas y malas. El gran mérito de Sallit es poner la cámara para dejar que todo fluya sin necesidad de improvisar, lo cual le da ese aire naturalista tan característico en su forma de hacer cine.

Así, Catorce es una crónica de una amistad incondicional que habla acerca del amor que dos personas, tan diferentes entre sí, pueden tener ante ese paso del tiempo que a veces nos une, nos separa, donde los territorios emocionales de ambas son la guía por este camino, uno que se observa en esta cinta pasar como la vida misma.

A.J Navarro

Por A.J. Navarro
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