Monster Hunter, o Milla Jovovich contra los kaijus

Las adaptaciones de videojuegos al formato cinematográfico tienen un historial bastante desastroso. Desde aquella lejana década de los 90s cuando Super Mario Bros. (Jankel y Morton, 1993) se convirtió en un pésimo mal viaje con tintes cyberpunk, pasando por Van Damme y Raúl Julia en Street Fighter (De Souza, 1994) hasta en tiempos más recientes con Michael Fassbender haciendo piruetas encapuchado en Assassin’s Creed.

Pocos de estos intentos se han librado del escrutinio de los fans de los videojuegos así como de los amantes del cine que a veces sólo buscan una historia meramente entretenida o con un poco de sentido en este tipo de filmes. Y si pensaban que Paul W. S. Anderson, quien en su currículo tiene las películas de Resident Evil, llegaría a cambiar las cosas con una nueva versión live action de otro juego, están muy equivocados.

Basada en el entretenido divertimento para PlayStation de acción/aventura creado por Capcom, Monster Hunter llega con una propuesta donde los kaijus dominan una tierra extraña en un universo paralelo, mismo en el que la Teniente Artemis (Jovovich) y su equipo de soldados van a parar después de que una enorme tormenta los transporte allí. Esto hará que luchen por su supervivencia en un territorio extraño donde los monstruos ponen las reglas y pareciera que no hay escapatoria de ellos.

Tal como sucedió en la saga de Resident Evil, Milla Jovovich regresa a ser la heroína de acción bajo el mando de Anderson para esta vez demostrar que el título de mujer de acción ruda no se lo quita ni una manada de monstruos creados por CCG. Pero en esta misión no estará sola ya que, a su lado, se unirá el artemarcialista Tony Jaa en un filme que carece de un argumento lógico, cayendo en lo más básico de todo: matar monstruos para sobrevivir y salir de donde están.

No cabe duda que Jovovich tiene el suficiente carisma para llevar la carga de una cinta de acción por más burda, aburrida o sin sentido que sea. Pero aquí, Anderson cae en el absurdo al simplemente querer mostrar ensambles de secuencias de acción, algunas de ellas bien montadas, pero que carecen de un sentido propio más que el de buscar entretener sin ayudar siquiera a un desarrollo propiamente de la historia de nuestra protagonista o su compinche, haciendo que la trama se atore tanto como sus personajes. 

Es así que vamos de una escena inicial sin un solo diálogo a otra parte sin explicación alguna. Esa falta de desarrollo donde las cosas pasan porque si, marca casi dos terceras partes del filme donde ni siquiera los monstruos lucen y la acción llega sin ton ni son. Anderson falla totalmente en generar atmósferas pero también en la presentación de este “nuevo mundo” donde solo vemos arena y un par de especies de las criaturas que lo habitan con los que lidiaran los protagonistas por más de una hora.

Más allá de ese grave problema, habrá que admitir que el diseño de estos kaijus es bastante bueno, viéndose bastante amenazantes e imponentes, recordándonos a ciertas épocas de la era Showa en Toho, aquella casa productora que  llevó el género de los monstruos gigantes a otro nivel con Godzilla y que aquí funge como co productora del filme. La manera en cómo atacan, los colores e incluso la estética nos recuerda a ese cine serie b al que pertenecían este tipo de filmes. 

Aunque Jovovich y Jaa tengan buena química en pantalla, son personajes tan unidimensionales que no se aprecia un cambio en ellos, simplemente su motivación es llegar de un lugar a otro, por lo que la falta de empatía hacia lo que suceda con ellos es notoria. Eso, además de un guion tan básico donde casi no se habla debido a la falta de entendimiento verbal entre ellos, no ayuda al propósito del filme, volviendo este relato muy cansado y carente de entretenimiento. 

Lo peor resulta en ese último acto, donde el clímax recibe una explicación mínima que detona en más incongruencias y ‘sorpresas’ en el enfrentamiento final. Más que una cinta bien argumentada, pareciera que la cinta fuera un mero producto para iniciar una franquicia donde matar monstruos a lo bestia añadiendo nuevos personajes sin historia ni desarrollo sería la meta de esta mala adaptación de videojuego.

Para todos aquellos que sólo esperan una cinta de acción sin mayor pretensión, puede que encuentren en Monster Hunter algo ideal para pasar el rato y después olvidarse de ella, o simplemente habrá algunos que prefieran jugar el videojuego y encuentren algo mucho más divertido, entretenido y con mayor sentido que esta aventura sin argumentos que funciona meramente como vehículo de lucimiento para el primer (y tal vez último) round de Jovovich vs los kaijus. 

A.J Navarro

Por A.J. Navarro
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