The Mandalorian, temporada 2:

La historia de Disney con la saga de Star Wars ha sido bastante diversa. Desde que compró los derechos para hacer y deshacer lo que quisiera con esta creación de George Lucas, ha dado tumbos con una trilogía irregular y un spin off bastante malo. Sin embargo, también ha tenido un par de aciertos que parecen redimir a esta compañía, de los ‘errores’ cometidos con ello.

La historia de Disney con la saga de Star Wars ha sido bastante diversa. Desde que compró los derechos para hacer y deshacer lo que quisiera con esta creación de George Lucas, ha dado tumbos con una trilogía irregular y un spin off bastante malo. Sin embargo, también ha tenido un par de aciertos que parecen redimir a esta compañía, de los ‘errores’ cometidos con ello.

Uno de esos grandes aciertos fue darle luz verde a Jon Favreau para realizar la serie exclusiva de su canal de streaming, Disney+, llamada The Mandalorian, que en su primera temporada evocaba a todo ese universo clásico de Star Wars que los fans (y los no tan fans) querían ver, mostrándonos el relato de este Mandaloriano y su aventura para mantener al Niño a salvo de la amenaza Imperial.

Después de un final de temporada que destinaba a este Mandaloriano (voz de Pedro Pascal) a llevar al Niño con los de su especie (los Jedi), y de huir de los planes malvados del antagonista llamado Moff Gideon (Giancarlo Esposito), ahora nos encontramos con Din Djarin, el Mandaloriano en otros ocho episodios que llevan al espectador por mucho fan service pero también hacia un correcto cierre del arco argumentativo que planteaban.

Producida por Jon Favreau y Dave Filoni, esta continuación de la expansión del mundo de Star Wars sigue proponiendo algo que puede no resultar novedoso en la forma de hacerlo, ya que es prácticamente muy nostálgico y remite siempre a las cintas originales de Lucas, pero le ha dado nuevos aires a un universo y a una saga que, después del ‘fracaso’ de la última trilogía, necesitaba encontrarse consigo misma.

Algo muy destacado de esta segunda temporada es ver cómo Din Djarin sigue con su arco dramático, demostrando diferentes facetas de su personalidad, debido al lazo que va creciendo y sigue creando con el Niño. Si bien los personajes son de un mundo de ficción, están tan bien desarrollados que provocan esa empatía con el espectador, algo que se vuelve indispensable en la serie durante esta temporada y la pasada.

Otra de las grandes ventajas es que, si bien puede haber un par de episodios dentro de los ocho que conforman la nueva temporada que son un poco menos efectivos, no carecen de importancia para el desarrollo no sólo de nuestro protagonista sino del arco completo que maneja la historia con el Niño, incluyendo tanto viejos conocidos de la serie como una que otra sorpresa que deja con un grato sabor de boca a los fans.

Sin embargo, también hay que mencionar que hay episodios que son realmente brillantes, ya sea por el equilibrio que logra en satisfacer a los seguidores combinado con una correcta aplicación de estos valores agregados al argumento de la temporada aunado a esa diversidad de géneros que una serie puede tener y que aquí son vistos como un adecuado homenaje a los orígenes del universo de Lucas. Favreau y Filoni respetan toda esa esencia mostrándonos una mezcla entre el Spaguetti Western de Leone y el cine de Samurais de Kurosawa sin chistar o fallar en ello.

Retomando a los personajes, estos siguen bien delineados e incluso la serie se atreve a presentarnos más en algunas sorpresas que no sólo ahondan en lo que se sabe de ellos sino que en algunos casos los redime de errores anteriores, les da el peso que merecen y los introducen de manera efectiva en un universo que promete seguir expandiéndose y mostrarnos más caras de los mismos.

El cast sigue cumpliendo con creces y en esta segunda temporada no es la excepción. Ver el regreso de actores que han ya pertenecido a la saga, así como nuevas adiciones y viejos conocidos hacen que la travesía de Din y la interpretación de Pascal funcionen de buena forma. Esto aunado a un buen trabajo de dirección por parte de Favreau, Robert Rodríguez, Bryce Dallas Howard y hasta el mismísimo Carl Weathers.

También es innegable que los valores de producción nos remiten a la saga original de Star Wars de una manera nostálgica pero respetuosa, algo que sigue arrastrando de su anterior temporada. Incluso la edición ayuda al ritmo de los ocho episodios que conforman esta continuación del relato del Mandaloriano, a pesar de que durante esta entrega si puede haber ciertas bajas en algunos capítulos cuya narrativa o ritmo fluyen de menor forma pero a su vez hay otros donde todo luce muy bien, ya sea por la gran manera de montar un duelo de sables de luz así como bastantes guiños a ese universo que abrió la saga en los episodios 4 al 6 de la afamada trilogía galáctica.

Tal vez otra de las virtudes de esta serie original de Disney+ es que, a pesar de vender mucha nostalgia, algo que no es malo y que ya hemos visto suceder en otras ocasiones, es que continúa ligando a diversas generaciones a conocer o reconciliarse con Star Wars, encontrando el equilibrio de “la fuerza” en su desarrollo. Eso hace que en dos temporadas, este spinoff deje más que satisfechos a los espectadores como no pudo hacerlo la trilogía fílmica de Abrams/Johnson.

Eso es el gran corazón que, hasta esta temporada, llega a impulsar a la serie. La presencia de personajes como El Niño y la relación que desarrolla con este guerrero galáctico dotan de empatía a una serie que entrega montones de situaciones, personajes e easter eggs bien empleados, así como un final de temporada que funciona para dar cierre a ese arco y buscar su propio camino donde Djin tendrá que encontrar su valor por su cuenta.

Sin lugar a dudas, The Mandalorian es una serie que, simplemente por ser de Star Wars, ya resultaba atractiva en su momento. Pero ahora, después de 16 episodios llenos de una visión más apegada a los orígenes de una saga que parecía no encontrar rumbo, tanto Favreau como Filoni han encontrado un eslabón entre el pasado y el presente para llevar este universo de una galaxia muy lejana a nuevos horizontes.

Con un cliffhanger que abre la puerta a nuevas aventuras por parte del Mandaloriano y sus amigos/enemigos y que demuestra la necesidad de reivindicar el camino de una franquicia que estaba dando tumbos, esta serie original del universo Star Wars nos da una segunda temporada muy completa que deja la gran duda de qué pasará en una nueva entrega que puede ya no depender tanto de los factores usados hasta la fecha. Mientras eso llega, no queda más que decir que “este el camino”.

A.J Navarro

Por A.J. Navarro
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