Dime Cuándo Tú, buscando raíces y encontrando el amor

Dime Cuándo Tú (Gerardo Gatica, 2020)

El cine mexicano tiene una tendencia por las comedias románticas como uno de los géneros más taquilleros en los últimos años. Ya sea por la presencia de nombres como Martha Higareda, Omar Chaparro, Eugenio Derbez, entre otros, o por sus (normalmente flojas) historias que sólo buscan entretener de buena (o mala) forma al público.

Sin embargo, hay propuestas que tratan de romper un poco ese típico molde de la comedia romántica hecha “a la mexicana”, para darle ciertos enfoques diferentes, desde un tipo de historia no tan convencional o hasta un enfoque distinto en la visión de los protagonistas.

Gerardo Gatica hace su debut como director de una aparente comedia romántica que, de repente, le da más peso a la búsqueda de las raíces, por no decir de la aventura de la vida misma, pero que además se sale de la visión usualmente femenina de este género, para presentarnos a Will (Jesús Zavala), un hombre que sólo piensa en el trabajo y que se ha cerrado a la experiencia de vivir.

En Dime Cuándo Tú, Will tiene que reencontrarse con sus raíces, mismas que le son recordadas por su abuelo y su lamentable fallecimiento. Esto lleva a nuestro protagonista a conocer por primera vez la Ciudad de México y algunos de sus lugares representativos, y a hacer montones de cosas que nunca se imaginó realizar en su gris y convencional forma de vida.

Pero hay algo dentro de esta lista de cosas por hacer que Will nunca ha experimentado: enamorarse. Es aquí que el giro hacia la comedia romántica es representado por Dani (Ximena Romo), una actriz que es todo lo contrario a Will. Alegre, viviendo la vida, luchando disfrutando pero con una cicatriz en el pasado que no la deja avanzar en el amor.

Es innegable que una de las principales virtudes en esta cinta cae en el carisma de sus protagonistas, mismos que destilan química en esa relación de amigos que deriva hacia otros rumbos y que no cae en el final rosa convencional de este género, sino que nos muestra que a veces, aunque no sea como queramos, hay personas que llegan a nuestra vida para cambiar nuestra perspectiva de la misma.

Romo y Zavala se encuentran en medio de esta propuesta donde consiguen muy buenos momentos, ya sea cómicos o dramáticos. Esto a su vez, acompañados de un cast secundario. que va desde la experiencia de José Carlos Ruiz como el abuelo de Will hasta la chispa incómoda pero graciosa de Gabriel Nuncio, el roomie de Dani, e incluso cameos como el de Manolo Caro.

Otra cosa interesante recae en dos aspectos de la película. El primero es la Ciudad de México, un personaje que sirve como telón de fondo para las aventuras/desventuras de este reencuentro con sus raíces y con uno mismo para Will, llevándonos por lugares tan típicos de la urbe como por algunos otros que dan el perfecto contexto para esa peculiar relación que se da entre él y Dani.

El otro aspecto es, sin duda, la música, misma que parece ir marcando los pasos del protagonista en una especie de soundtrack de vida que comienza a tocar justo a su llegada a la CDMX. Ya sea música de banda, un bolero clásico, canciones de José María Napoleón, entre otras, van marcando el paso de lo que Will va experimentando, cual musical con un especial momento que parece haber salido de ese género y que nos remite un poco a 500 Días con Ella (Webb, 2009).

Aunque en el guion la cinta deja muchos aspectos demasiado abiertos o inconclusos en cuanto a arcos narrativos o incluso da giros un tanto forzados, cumple en mostrarnos una tragicomedia amorosa donde su desenlace abierto remite un tanto a la ambigüedad de no saber que pasa en realidad, similar a esa plática final de Perdidos en Tokio (Coppola, 2003), e incluso a la vida misma donde todo es un volado y nada está escrito.

Así, Dime Cuándo Tú se convierte en una propuesta que no está exenta de fallos pero que al menos refresca un poco la propuesta del género a la que presenta, dando interesantes toques acerca de cómo la búsqueda de las raíces nos puede llevar a salir de una zona de confort donde se puede ganar o perder, pero nunca dejar de aprender

A.J Navarro

Por A.J. Navarro
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