Al borde de la convulsión social: Nuevo Orden

En el pasado Festival de Cine de Venecia Michel Franco se llevó el Gran Premio del Jurado o El León de Plata con Nuevo Orden. Una película que escribe y dirige de manera conjunta y que es su trabajo más fuerte, subversivo, social y político hasta el momento, no solo de su carrera, pienso que también del cine mexicano.

Alan y Marian, están celebrando su matrimonio en una colonia del Pedregal. Rolando, un ex empleado de esta casa ya desde hace muchos años va y pide ayuda a sus ex patrones para poder lograr que operen a su esposa. Solo logra conseguir 35 mil pesos. Marian decide apoyarlo con más y en medio de una invasión en su propia casa se escapa para poder pagar la operación de Elisa, esposa de Rolando.

Los elementos de la nueva película de Michel Franco que discursan con una realidad palpable se debe, primero que nada, al choque de clases que el propio director plasma en su historia de un México, que no es tan distópico, ni tan surrealista. Probablemente por eso a muchos les molestará y causará una incomodidad porque eso ocasiona Nuevo Orden en el espectador… pero para otros más sensibles, les provocará una profunda reflexión social, una consciencia acerca de los propios extremos sociales y políticos, al mismo tiempo la película no pretende realizar una apología acerca del clasismo o del racismo inverso, Nuevo orden pretende entablar un diálogo al respecto para poder entender al otro desde nuestra propia trinchera socia, aunque muchos dirán que es una película de blancos hecha para blancos quejándose de los indios.

Me encanta pensar que esta película está resonando en todo el mundo por su discurso profundamente político y social que marcan a la perfección una efervescencia que se está viendo en todo el mundo, pero que ahora ya está reflejándose en el arte y, recordemos que el arte es el pleno reflejo de esos contextos sociales, pero que también funcionan como una crítica a ese propio sistema que trata de reflejar. Sería absurdo pensar que la película obedece a una agenda política predeterminada cuando fue escrita y filmada mucho antes de que toda esta convulsión política social sucediera en Chile, Francia, Argentina y en más países del mundo. Mejor dicho es una película que detectó a tiempo una incomodidad social que se iba dando a notar con ligeras manifestaciones sociales como #BlackLivesMatter, que ya denotaban un racismo y un clasismo exacerbado en una de las sociedades más democráticas de nuestro tiempo.

El director logró llegar a uno de los festivales más importantes del medio cinematográfico y me molesta un poco que no se le dé la relevancia que tiene y, que todo lo contrario, que esté en medio de malintepretaciones absurdas de parte de una prensa, mexicana casi en su totalidad, que lo acusa de clasista, cuando él mismo condena el clasismo. La película no solo condena el racismo inverso, también coloca escenas donde condena la violencia sistémica de clases superiores a las inferiores por medio de diálogos que demuestran que estas clases ejercen una fuerza, no por el solo hecho de tener el mayor poder adquisitivo, sino también el color de piel predominante en las clases más altas y por lo tanto sentir una superioridad que les proporciona este privilegio y tono de piel.

Michel Franco es consciente de su propia esfera imposibilitada de notar su privilegio y darse cuenta de que son de los pocos acomodados del país y, que desde esta perspectiva es fácil hablar y opinar de situaciones económico-políticas y reformas económicas que, regularmente desfavorecen a los más débiles sociales, pero él mismo ha dicho en entrevistas que por eso hizo esta película, para que todos hagamos un espacio para la consciencia social colectiva, que las esferas sociales más altas se den cuenta de las situaciones de los de las más bajas antes de llegar a los lugares oscuros que su propia película representa.

Ahora, claramente hay elementos muy violentos dentro de la historia, la lucha de clases nunca fue pacífica o de profundo diálogo. Recordemos a los criollos en México cuando pedían mejoras de sus derechos como mitad españoles y mitad mexicanos en La Nueva España y, esa fue la base de la Independencia de México, porque existía un abismo social que marcaba mucho las diferencias de los privilegiados, principalmente españoles caciques en México y sus descendencias bastardas, no digamos de los indígenas de ese tiempo, que se convirtieron en la servidumbre de ambos estratos sociales superiores.

Nuevo orden es una película que estoy seguro va a polarizar la opinión del mexicano, pero que tampoco la va a valorar por lo que es, al contrario, la va a detestar porque llega en un punto clave donde convergen diversas realidades sociales de distintas esferas: la política, la empresarial y por supuesto, la social.

Al ver esta película y su violencia gráfica, me recordó mucho a dos películas emblemáticas del cine mexicano: Canoa de Felipe Cazals y Rojo amanecer de Jorge Fons. Ambas dialogaban con esas abismos que existen entre la clase política, que en México se fusiona con la alta clase social y, las desventajas de las clases sociales más desafortunadas.

Michel Franco representa de manera brutal una convulsión social, que de suceder, puede llevar al país a la locura, a un desborde que sí, efectivamente nos lleve a un Nuevo Orden.

Luis Toriz

Por Luis Toriz
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