Scott Pilgrim vs. the World

A diez años de su estreno, Scott Pilgrim de Edgar Wright sigue manteniendo el estatus de una “auténtica explosión de la cultura pop”.

En el marco de la conmemoración de una década del lanzamiento de Scott Pilgrim vs the World en cines, Entertainment Weekly ha decidido reunir al cast, genios detrás de la oda a la música, cómics y videojuegos para realizar una lectura del guion de la cinta, con el propósito de reunir fondos caritativos para la fundación Water for People. Y gracias a esta aplaudible labor, nos dimos a la tarea de revisitar al ahora denominado clásico de culto, especialmente, querido por un servidor.

Menospreciada en 2010, con una recaudación de tan sólo sesenta millones de dólares alrededor del mundo, Scott Pilgrim llegaba a las salas de proyección. Una apuesta diferente para su director, pues adaptar las novelas gráficas de Bryan Lee O’Malley significaba un cambio en su estilo recurrente. Tras realizar dos entregas de su trilogía Cornetto y una ópera prima inclinada al western, las dudas surgieron alrededor de Edgar. Sin embargo, el resultado no pudo ser menor a una cinta realmente “sensacional”.

Comenzamos con su premisa: en la misteriosa tierra de Toronto Canadá, Scott Pilgrim salía con la preparatoriana Knives Chau (cinco años menor que él), pero cuando conoce a la chica de sus sueños (literalmente) Ramona Flowers, Scott se enamora al instante de ella. Sólo hay un pequeño problema, si Pilgrim desea cortejar a la señorita Flowers, primero debe derrotar a la liga de los exnovios malignos, la cual se integra de siete individuos que han salido con la chica de sus sueños (de ahí el innecesario y largo título en español).

Aunado a esto, Scott debe mantenerse fiel a su banda Sex Bob-Omb y su anhelado éxito, confrontar el regreso de su innombrable exnovia, romper con Knives antes de que alguien salga lastimado e intentar no morir en el intento de pelear con cada siniestro ex de Ramona. Para esto tendrá el apoyo de su mejor amigo Wallace, su hermana Stacey, sus amigos Stephen Stiles, Kim, y el joven Neil, sin olvidar la palabra mágica con la inicial L.

Una pregunta surge al escribir este texto, y es: ¿Cómo crear una película especialmente diseñada para los geeks de la cultura pop, con los elementos necesarios para ser considerada un clásico de culto auténtico?

La respuesta fue contestada por Edgar Wright junto con su coescritor Michael Bacall, creando un estilo único con la combinación de lo mejor de múltiples disciplinas. Aquí la música apoya las secuencias de acción, como los números musicales en la batalla de las bandas, los momentos románticos y hasta esos pasajes auto reflexivos para el protagonista de forma perfecta; les recomiendo escuchar el soundtrack por separado y les aseguro, esas secuencias automáticamente saltarán a su mente.

Para lograr tales efectos, se necesitó de la colaboración de diversas bandas que incluyó al grupo Broken Social Scene, las letras de Beck y la banda Metric con la canción Black Shepp, la cual considero el estandarte musical de la cinta. Cabe resaltar que todo el cast tuvo la labor de aprender y ensayar sus partes melódicas, sin siquiera algunos saber tocar su instrumento respectivo.

Siguiendo el apartado histriónico, Scott Pilgrim reunió a un elenco juvenil en un punto envidiable de exposición. La elección, por excelencia, para el protagónico fue Michael Cera, cuyo papel le quedó como anillo al dedo; un bajista de 22 años, fracasado e inseguro de sus decisiones, al punto de ser irritante y molesto. Por su parte, Mary Elizabeth Winstead perfeccionó a la misteriosa y atractiva Ramona Flowers, representando a esa chica que intenta escapar de su pasado, el cual siempre logra alcanzarla.

El soporte lo integran el hilarante Kieran Culkin; la consolable Anna Kendrick; el rubio Brandon Routh; la mortal Brie Larson; el héroe de acción Chris Evans; y el genial Jason Schwartzman; sólo por mencionar algunos. Cada uno aporta el momento idóneo en la travesía de Scott, superando cada vez más dificultades, contando con el apoyo de sus allegados y derrotando a sus enemigos.

Scott Pilgrim vs. the World

Para la puesta en cámara y el montaje, Wright, el director de fotografía Bill Pope (responsable de la asombrosa Matrix y cinefotógrafo recurrente de los últimos tres filmes de Wright) y el dúo de editores Jonathan Amos y Paul Machliss (nominados al Oscar por  el montaje de Baby Driver, también de Wright) lograron una mezcla exacta entre coreografías de pelea, interpretaciones musicales y el aderezo de efectos visuales, asemejando un verdadero videojuego con viñetas de cómic incluidas. Una aleación excepcional pocas veces vista.

Les aseguro, Scott Pilgrim vs. the World es una cinta que pueden mirar incontables ocasiones y nunca aburrirse de ella,  pues al contener los ingredientes perfectos se disfruta una y otra vez, cada ocasión con un sabor distinto, pero nunca repetido.

¡Edgar, lo volviste hacer!

Carlos Huerta

Por Carlos Huerta de Cine En 70mm.
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